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Glas seguira como huesped de la carcel 4
Los jueces negaron el pedido de suspensión de la pena. Se ratificó que el principio de favorabilidad sí fue aplicado por el Tribunal.

No hubo barras enfrentadas en la puerta de la Corte. No hubo despliegue policial de Goes, Geas y Umos con sus uniformes ocres, verdes y negros, ni movilización de antimotines sobre la calzada, aunque las barreras metálicas continúan ocupando la vereda en perjuicio de los peatones. No hubo, hasta el final, gritos, aplausos ni manifestaciones de apoyo o de rechazo. Ayer, Jorge Glas estuvo solo y su audiencia, solicitada para presentar un recurso sin posibilidades de éxito, se cumplió como la de cualquier ciudadano, salvo por las cámaras.
Pedido de suspensión condicional de la pena. En principio, lo acompañaba otro de los procesados del caso Odebrecht, el empresario Gustavo Massuh. Pero ni bien se instaló la sesión, este desistió de su propósito y se retiró escoltado por la mitad de los escasos guardias. El vicepresidente y su abogado se quedaron para humillarse solos, sentados frente a frente con el fiscal Carlos Baca Mancheno.
Franco Loor expuso sus argumentos con los gestos enérgicos y cortantes de una picadora de carne. Básicamente, repitió lo que Rafael Correa viene vociferando en cuanto foro pisa: que los jueces no aplicaron el principio de favorabilidad. Se dio las vueltas sobre este punto hasta que el juez le interrumpió para pedirle que no sea circular, que no malgaste su tiempo. Luego vino el tristísimo espectáculo de un vicepresidente presentando su certificado de antecedentes penales, su cuestionado título de ingeniero politécnico, la matrícula de su vehículo, la copia de su hipoteca para rogar por su libertad. “Si consideran pertinente mantener la prohibición de salida del país -concedió el abogado- no hay ningún problema”. Glas permanecerá en Guayaquil, dijo, donde tiene su casa, y en Quito, “donde desarrolla sus funciones de segundo mandatario”, por lo demás inexistentes.
Patético, Loor insistió en sus argumentos para la galería, que ni conmueven ni interesan a los jueces: que hay una conspiración para apoderarse de la Vicepresidencia de la República. En resumen: puso las cosas fáciles para el fiscal Baca Mancheno y para Julio Sarango, el abogado del acusador particular César Montúfar. Con respecto al principio de favorabilidad, bastaba con repetir lo que el tribunal ya expresó en su sentencia, a saber: que de no haber sido aplicado, la pena sería mayor.
Ocurre que la condición de vicepresidente del acusado es un agravante mayor. Según el Código Penal anterior, vigente cuando se cometió el delito, la pena que le corresponde, considerando ese agravante, es de seis años y medio. Por eso el tribunal decidió aplicar la pena (seis meses menor) contemplada en el Código actual. Eso se llama principio de favorabilidad.
La ronda de intervenciones concluyó con la del propio Glas. Con voz apagada el vicepresidente insistió en el relato de la persecución política, terminado el cual los jueces se retiraron a deliberar. Durante media hora, Glas permaneció en perfecta soledad, con la mirada perdida en algún punto de la persiana cerrada que tenía por delante, por sobre los hombros de Baca Mancheno. Volvieron los jueces, tomaron su lugar en el estrado y ratificaron la sentencia. Fin.
“¡Jueces vendidos!”, “¡Dónde quedan los derechos humanos!”... Silenciosas hasta ese momento en sus asientos de la primera fila, las Damas de la Plaza Grande, fuerza de choque de la lumpencracia formada por Doris Soliz cuando era coordinadora de la política, rompieron a gritar. “Esperemos que tenga una buena muerte”, dijo una de ellas en voz baja al oído de una de las personas que acompañaban a César Montúfar. Con esta solapada amenaza proferida en una corte, cayó el telón de la jornada.
Vía libre al juicio político
Es, seguramente, uno de los casos más rápidos que se hayan resuelto en la Corte Constitucional. En apenas tres días, los jueces dieron luz verde para el inicio del juicio político en contra del vicepresidente sin funciones Jorge Glas Espinel.
Del fallo se supo poco. Los jueces no son muy amigos de informar sus resoluciones. Extraoficialmente, se conoció que la decisión se tomó con el voto favorable de los ocho funcionarios presentes en la sesión. Oficialmente, solo se dijo que la decisión será notificada oportunamente al presidente de la Asamblea, José Serrano.
Glas está detenido en la cárcel Nº 4 de Quito procesado por asociación ilícita por la trama de corrupción de Odebrecht.
Ahora, el trámite para la interpelación irá a la Comisión de Fiscalización de la Asamblea. La expectativa de la oposición es llegar al juicio antes del 2 de enero. Ese día se concretará el abandono del cargo del vicepresidente y podrá ser destituido.
Glas no pierde sus papeles
“Se ha dado un paso más en la hoja de ruta para tomarse la Vicepresidencia de la República”. Jorge Glas no abandona ni por un segundo el libreto de la “restauración conservadora” empacado en Bélgica. En cortas declaraciones al final de la audiencia, insistió en considerarse víctima de una conspiración.