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Glas pierde la fe en la justicia ecuatoriana

No ha tenido suerte con sus recursos. Hoy pedirá la suspensión de la pena.

Un nuevo intento por su libertad

“No van a quebrar mi espíritu. Me asiste la verdad”. Así inicia la carta pública que el vicepresidente sin funciones y preso en la cárcel 4 de Quito, Jorge Glas, dirigió el martes a sus simpatizantes. Él ha sido vinculado a la trama de corrupción de Odebrecht.

La misiva, escrita a mano, fue entregada por familiares y amigos del funcionario para su difusión en redes sociales, medios de comunicación y a la comunidad internacional.

Glas reitera que acudirá a las cortes internacionales para recuperar su libertad. “La justicia tardará, pero llegará. Ahí no valdrán las presiones del poder político y mediático. Los que debiendo administrar justicia la manipularon, tendrán que responder”, amenaza.

El vicepresidente, su tío Ricardo Rivera, Édgar Arias, Ramiro Carrillo y Carlos Villamarín fueron considerados autores del delito de asociación ilícita y recibieron seis años de prisión. Para los colaboradores José Terán, Gustavo Massuh y Képler Verduga su condena fue de 14 meses. Diego Cabrera fue absuelto.

Antes de llegar a cortes internacionales, Glas agotará todas las instancias nacionales en las que, hasta el momento, no ha tenido éxito. Su abogado Eduardo Franco ha presentado un sinnúmero de recursos desde el 2 de octubre que fue detenido.

Buscó, por ejemplo, la sustitución de la prisión del vicepresidente de la que desistió el mismo día de la audiencia. Luego apeló a la prisión pero los jueces Jorge Blum, Luis Enríquez y el conjuez Alejandro Arteaga declararon improcedente ese pedido.

Franco intentó sacar a Jorge Glas de la cárcel con un recurso de habeas corpus pero un tribunal, integrado por Rosa Alvarez, Asdrúval Granizo y Merck Benavides, negó esa posibilidad.

Luego pidió que el juez Miguel Jurado sea separado del caso mediante la recusación. Esa vía también fue desestimada por el conjuez Édgar Flores, quien también descartó la aclaración y ampliación de la negativa de la recusación.

Glas y otros 13 procesados pidieron, sin éxito, aclaración y ampliación del llamado a juicio que hizo el juez Jurado. Una vez en firme el juzgamiento dos miembros del tribunal (Édgar Flores y Sylvia Sánchez) también fueron recusados. La solicitud fue archivada con el argumento que no se presentó la caución para el juicio de recusación y Glas, junto con ocho procesados, fue juzgado en 14 días. En el día 15 hubo condena.

Ese mismo día y aunque fue condenado a seis años el vicepresidente pidió la suspensión condicional de la pena. El Código Orgánico Integral Penal (COIP) establece que el primer requisito para interponer ese recurso es tener una pena de hasta cinco años de cárcel, como publicó ayer EXPRESO.

De todas maneras, esa solicitud se resolverá hoy a las 10:00, en el mezzanine de la Corte, ante el mismo tribunal que impuso la condena.

Y si los recursos por el caso de asociación ilícita no fueron aceptados, la situación no fue diferente con la acción de protección que presentó un grupo de legisladores de PAIS que buscaba dejar sin efecto la designación de Alejandra Vicuña como reemplazo de Glas. Un tribunal integrado por Carlos Figueroa Aguirre, Patlova Guerra y Fabricio Rovalino desestimó ese pedido, el pasado viernes.

Aunque Glas insiste en su inocencia, en el juicio la Fiscalía presentó pruebas que evidenciaban que Odebrecht entregó dinero a su tío que, supuestamente, tenía como beneficiario al vicepresidente.

El juicio de Glas en 17 puntos

En la carta a sus simpatizantes el vicepresidente resume en 17 puntos lo que cree fueron ilegalidades en el juicio por asociación ilícita en el caso Odebrecht.

Insiste en su inocencia. Dice que el país atestiguó “el show macabro que montaron y sin embargo no pudieron mostrar ni una sola prueba en mi contra, porque no existe, porque no cometí delito ninguno”.

Acusa al fiscal Carlos Baca de mentir al tribunal diciendo que había sentencia ejecutoriada en Brasil contra de José Santos.

Dice que cree en la justicia pero “no en este show que se ha montado para condenar a un inocente”.