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Fortaleza chavista

Que el credo socialista de Chávez, fiel seguidor de los valores y principios de la Revolución cubana, que lideró Fidel Castro y que se mantiene vigente por más de medio siglo, echó profundas raíces en Venezuela, y que el “chavismo” late vivo en el alma y el corazón venezolanos, ahora bajo la conducción de Nicolás Maduro, que ha hecho honor a la confianza que en él depositó Chávez, lo ha confirmado una vez más el haber ganado los candidatos del gobierno 17 de 23 gobernaciones en las elecciones regionales del domingo pasado. Así, dieron al traste con las predicciones mediáticas, fabricantes de realidades ficticias, que vaticinaban un abultado triunfo de la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD), que al perder las elecciones en el mismo estado Miranda, gobernado desde el 2000 por Henrique Capriles, perdió hasta “la joya de la corona”. El presidente Maduro reiteró enfáticamente: “Hubo un proceso electoral libre. El sistema electoral venezolano es el más auditado y seguro del mundo”, como los funcionarios del Consejo Nacional Electoral (CNE) demostraran a los numerosos veedores e invitados internacionales con anterioridad a los comicios. Pero la larga campaña mediática que por años ha distorsionado lo que ocurre en Venezuela, sigue con la vieja muletilla de negarse a admitir la realidad, al decir que tenía “serias dudas” sobre lo anunciado por el CNE, que es “querer tapar el sol con un dedo”. Por favor, señores de la MUD, ¡despierten! Vean por lo menos por Telesur lo que está en sus narices: existe una enorme Venezuela más allá de sus intereses. Asimilen su tiempo histórico y quizá puedan revertir su ciega oposición -fracasados que han sido sus intentos golpistas a través de “guarimbas” y sicarios-, en una razonable y democrática, aunque sea para defender, como lo será siempre y hasta donde se pueda, sus propios intereses de clase. Gobernar es pragmáticamente consensuar entre los intereses contrapuestos de los diversos estratos de la sociedad, sin traicionar el objetivo principal del interés superior del pueblo. Hay que hacer de algún modo honor al gran país, libertario y celoso de su soberanía y dignidad, que ha sido siempre Venezuela: progresista y solidario pese a sus limitaciones; valiente y decidido; chavista desde hace rato, por los cuatro costados.