
La flota pesquera china se dispersa para evitar el control
La vigilancia naval se refuerza con un submarino y buques. El ministro Carvajal y la Marina van mañana a la Asamblea.
Todos los medios disponibles de la Armada, que no son muchos, están desplegados en el control de las 12 millas del mar territorial y las 188 millas de zona económica exclusiva, tanto en el área continental como insular, para mantener alejada de las aguas ecuatorianas a la flota pesquera china de al menos 300 barcos.
A la vigilancia, que empezó hace 36 días, es posible que se unan otras aeronaves si el Ministerio de Defensa aprueba el pedido de apoyo a las operaciones navales ejecutadas por aire, con dos aviones de exploración marítima y un helicóptero y, en el mar, por un submarino y unidades de superficie que reciben abastecimiento en el mar.
Un detalle de las operaciones en ejecución y los riesgos que se ciernen sobre los espacios acuáticos es lo que la Armada expondrá mañana, junto con el ministro de Defensa, Miguel Carvajal, en la Comisión de Seguridad Alimentaria de la Asamblea Nacional, a donde han sido llamados.
En los últimos días, los aviones de exploración marítima han detectado que la flota china se ha movido y dispersado hacia el oeste del corredor de aguas internacionales que hay entre las 200 millas de mar territorial del archipiélago que, en extensión es similar a todo el territorio ecuatoriano, y las 200 millas de mar continental.
Aquello vuelve cada vez más difícil la vigilancia de una flota altamente tecnificada, con barcos de entre 60 y 150 metros de eslora, que intentan burlar el control satelital cooperativo del Ecuador apagando sus dispositivos de rastreo.
“Estamos hablando de la vigilancia de entre 500 y 750 millas de mar, que es más lejos que ir de aquí de Guayaquil a Panamá, para que se tenga una idea de la distancia”, dice el almirante Darwin Jarrín, comandante de operaciones navales.
Los aviones de exploración aeromarítima siguen contabilizando los barcos y las actividades que realiza cada uno, con la finalidad de tener una idea más completa de su tamaño y su poder de depredación.
La grave afectación al ecosistema marino ha llevado a Ecuador, a través de la Cancillería, a recurrir al Organismo Regional de Ordenación Pesquera del Pacífico Sur y la Comisión Interamericana del Atún tropical, en busca de respaldo para una declaración conjunta de rechazo a su presencia depredatoria.
El país también busca apoyo en los países vecinos, Perú y Colombia, para la vigilancia de una flota que amenaza con quedarse en el Pacífico Sur.
Por esta amenaza y otras futuras es que la Armada ha reactivado el proyecto de adquisición de patrulleras oceánicas de alta permanencia en el mar.
Las compras proyectadas no son de buques de guerra, sino de patrulleras dotadas con cañones que permitan hacer uso de la fuerza coercitiva para obligar el cumplimiento de la ley.
Los veinte procesados esperan una sentencia
Hasta las 18:00 de ayer continuaba la audiencia de juzgamiento de los 20 ciudadanos chinos, detenidos en la reserva marina de Galápagos, en un barco cargado con 300 toneladas de especies protegidas, por lo que el Estado pide una indemnización de 36.800 millones de dólares.
La justicia de San Cristóbal abrió el viernes 25 de agosto un proceso penal por delito ambiental contra la tripulación del barco chino Fu Yuan Leng 999.
En la diligencia de juzgamiento, que se inició el sábado en la Unidad Multicompetente de San Cristóbal, se esperaba el fallo de la sentencia por parte de la jueza Alexandra Arroyo.
Según la Fiscalía, se demostró el transporte y tenencia ilegal de especies marinas protegidas, que es un delito ambiental.
El fiscal Christian Fárez señaló también que los 20 procesados fueron encontrados dentro del área protegida de Galápagos y que no presentaron documentación de autorización para ingresar a ese sector.
El Código Orgánico Integral Penal (COIP) sanciona los delitos ambientales con hasta tres años de cárcel.
El director del Parque Nacional Galápagos (PNG), Walter Bustos, dijo que el Estado ecuatoriano demandará una indemnización de $ 36.800 millones por el daño biológico a largo plazo, considerando que los tiburones pueden vivir hasta 20 años y su pesca desestabiliza el ecosistema.
El PNG impuso al barco chino detenido una sanción administrativa de $ 20.000.
La seguridad en Galápagos
Las nuevas normas, como la Ley Orgánica del Régimen Especial de Galápagos, le restó espacio a la Armada Nacional en el archipiélago, a pesar de la gran extensión de la plataforma marítima y de que allí está la segunda reserva marina del planeta. Son 800.000 kilómetros de aguas jurisdiccionales que, en extensión, es el tamaño del Ecuador continental.
El código marítimo
La Armada asesora al Ministerio de Defensa en la elaboración de un proyecto de reforma al Código de Policía Marítima, ante la necesidad de que exista una estructura jurídica que permita operar en los nuevos escenarios y problemática ambiental de pesca y ejercicios soberanos en el mar.
Un proyecto en proceso
La Armada no dispone en este momento de naves oceánicas que puedan permanecer largo tiempo en el mar (15 y 20 días), vigilando la zona económica exclusiva. Su compra todavía está en proyecto y, por tanto, aún no existe un presupuesto.
¿Qué necesidades urgentes tiene la Armada para poder aumentar el control marítimo?
Estamos enfocados en recuperar los medios que tenemos: una fragata, cuatro corbetas, buques auxiliares. Los aviones y los submarinos ya los tenemos operativos. Pero en el escenario actual, para cubrir grandes distancias, necesitamos buques y aeronaves de características oceánicas para tener un control efectivo del mar ecuatoriano.
¿Se ha pedido alguna compra de buques al Ministerio de Defensa?
Estamos reactivando un proyecto de compra de patrulleras oceánicas con portahelicópteros y un buque multipropósito que nos permita mantener la logística de las guardacostas. Nos servirá para atender desastres naturales, desabastecimientos de combustibles en cualquier sector insular o continental. Es un proyecto a mediano plazo.
En cuanto a monitoreo satelital, ¿con qué sistema cuenta la Armada?
Operamos con un sistema cooperativo. Es el buque el que manda la señal al satélite y eso se ve reflejado en una carta náutica, pero si el buque apaga su señal se vuelve invisible. Necesitamos complementar ese sistema con uno para naves no cooperativas, por lo menos por un año. Tiene un costo elevado que tenemos que afrontarlo.
Por las nuevas amenazas, ¿la Marina necesita más aumentar su personal?
Creo que es el momento oportuno para poner sobre el tapete este tema que es sensible para la supervivencia del Estado, por los nuevos escenarios que vivimos. Si no tenemos la capacidad suficiente para contrarrestar las amenazas en un mediano plazo podríamos tener consecuencias que ningún ecuatoriano quisiera.