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Una fiesta que fusiona lo ancestral y religioso

Una fiesta que fusiona lo ancestral y religioso

Al son de los instrumentos andinos, el capitán, paje y el ángel ingresan con sus respectivas tropas hasta la comunidad, donde son recibidos por el pueblo. Son más de cien personas que van montadas en sus caballos que forman parte de la delegación de la tradicional y ancestral Jatun Pishta o Fiesta Grande de los Capitanes, en la parroquia andina de Salasaka, ubicada a diez minutos de Pelileo, en Tungurahua.

Fueron tres capitanes, cada uno con sus delegaciones. Dos salieron de Patuloma y uno del barrio Ramos Loma de Salasaka.

Juan Manuel Masaquiza fue el elegido del barrio Ramos Loma. La fiesta empezó el miércoles 7 y culmina hoy. El primer día Juan Manuel junto a su delegación se empezó a preparar desde las 10:00, y a las 15:00 estaban en la casa del paje, que fue representado por Mariano Pilla.

En el patio sonaron voladores, se brindó chicha y mucha comida. “A cada casa que se llega del personaje principal se debe hacer un ritual y entregar comida, es como una representación para que la tropa siga en la lucha y haya siempre prosperidad”, explicó Pilla, quien viste con trajes multicolores y lleva sobre su cabeza una especie de bonete adornado con espejos que representa el poderío económico y la bondad de la Pachamama.

En la fiesta se brinda chicha y se baila con las bandas de martillo y de pueblo. Esto dura hasta la noche. En la comunidad de Chilcapamba se unen todas las tropas donde veneran la Jatun Pishta y San Buenaventura, que es patrono y cuya imagen se conserva en la iglesia del sector. Según el capitán, la imagen quedó en Salasaka luego de ser arrastrada en una erupción del taita (padre) Chimborazo.

Rufino Masaquiza, historiador de la comunidad, manifestó que la fiesta recuerda dos hechos históricos: la invasión de los españoles en América y la participación de los salasakas en la Revolución Liberal de Eloy Alfaro.

“Esta es una costumbre ancestral nuestra. Estuvo a punto de perderse hasta que nos decidimos recuperarla”, dijo Rufino.

Como parte de la tradición y de la ceremonia, antes de salir de las casas de los capitanes, los ángeles hacen la oración para que las tropas sigan la estrella de Belén y no tengan inconvenientes en la travesía hasta dar con el nacimiento del Niño Jesús, es decir hasta Chilcapamba, que es el punto de encuentro donde se enciende la fiesta con las bandas de pueblo y juegos pirotécnicos.

Mariano Pilla manifestó que es una celebración de los pueblos indígenas porque a través de la resistencia se liberaron, en parte, de la opresión. (F)