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Fiebre amarilla por noche del campeon
La avenida Barcelona empezó a teñirse de amarillo muy pronto. La ansiedad por ver el balón rodar en la cancha del estadio Monumental en la ‘Noche Amarilla’ invadía muy temprano a los hinchas, revendedores de boletos y comerciantes.

La avenida Barcelona empezó a teñirse de amarillo muy pronto. La ansiedad por ver el balón rodar en la cancha del estadio Monumental en la ‘Noche Amarilla’ invadía muy temprano a los hinchas, revendedores de boletos y comerciantes.
Mientras hombres, mujeres, niños y niñas llegaban a la explanada de la casa amarilla, el estadio lucía como un monumento gigante y vacío. Los hinchas se asomaban a las rejas, que para ese momento estaban cerradas bajo candado, con la esperanza de ver un poco de césped, esa masa verde en la que ayer deleitaron Forlán, el ‘Kitu’ y compañía.
En la cancha del Monumental se trabajó contra el reloj para tener lista la tarima en la que los futbolistas caminaron y fueron presentados oficialmente. Decenas de personas trabajaban en los interiores del estadio, mientras en las afueras el ‘calor torero’ aumentaba.
La importancia de la noche, una de las más esperadas por la fanaticada amarilla, exigía un trabajo minucioso. El Ídolo se ha tomado esta gala como una de las líneas estratégicas de su crecimiento económico, y no escatimó en detalles.
Los bailarines ultimaban sus ensayos, mientras otros pintaban las rayas blancas y podaban el pasto, cuyo aspecto lucía perfecto. Los mecánicos, los más apurados, ponían a punto la tarima en la que los jugadores saludaron a la afición.
En las entrañas del escenario deportivo, el silencio del trabajo se rompía por momentos por la música de los ensayos. Nada más. En cambio, salir a las calles era volver al alboroto de los vendedores y los cánticos de los primeros hinchas. Un espectáculo que el sentimiento Barcelona lleva a su máxima expresión.
“Venimos a ver a Barcelona como siempre. ¡Este año somos campeones de nuevo!”, gritaban con emoción seguidores que vestían la nueva camiseta del club ‘canario’.
Poco a poco se poblaban las veredas que llevan al Coloso ‘torero’, aunque “por ser viernes, la gente se asoma tarde”, como dijo Ariel Vera, un vendedor de camisetas y banderas que “había salido del cerro muy temprano”, luego de que vendió algunas casacas durante la mañana del viernes. Desde $ 5 hasta $ 7 cuestan las camisetas y $ 20 las banderas del conjunto ‘torero’, en las aceras de la avenida que lleva el nombre del campeón, que vivió su fiesta.