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Fernando Cazon, de ‘puertas para afuera’

Mariella Toranzos Narváez
toranzosm@granasa.com.ec Guayaquil
“Me acuesto como un muerto que descansa de tanto haber vivido y sueño, sin embargo, estar vivo”, dice uno de los versos de la obra más reciente del poeta guayaquileño Fernando Cazón Vera.
El libro, titulado ‘De puertas para afuera’ y publicado con la editorial Ileana Espinel de la Casa de la Cultura Núcleo del Guayas, se presentó esta semana en el Puerto Principal.
Cazón, de ochenta y un años, sorprendió al público indicando que, dada su edad, este podría ser sino su penúltimo, entonces su último poemario.
Pero si es así, entonces el autor cerraría un ciclo con una potente obra donde priman las metáforas, las imágenes vívidas y el profundo análisis de la fe y de las motivaciones del ser humano que siempre han primado en la poesía del artista.
Y es que ‘De puertas para afuera’ es un catálogo con lo mejor del poeta, pues en él se pueden encontrar poemas intimistas, así como textos líricos contestatarios, críticos, versos habituales en su poesía de los años cincuenta y sesenta.
Con esto, sin embargo, el autor dice estar en desacuerdo, e indica que, en los últimos años, sus textos han dejado de lado las luchas a las que le escribía de joven.
“Mi poesía ha dejado de ser un poco solidaria, un poco contestataria, como cuando cantaba a las luchas de los pueblos, cuando le cantaba a los negros, cuando le cantaba a las grandes esperanzas de nuestra sociedad. Creo que no solo en el caso de mi poesía, sino también en el caso de la poesía contemporánea, se ha hecho más abstracta, más personal”.
La obra fue presentada por el poeta lojano Carlos Eduardo Jaramillo, quien, entre risas, se autodenominó como el ‘presentador oficial’ de las obras del autor. Este indicó que la poesía de Cazón, “es un acto de vida que se rehúsa a sucumbir ante la cercanía de la muerte”.
Con él concordó el autor y docente Augusto Rodríguez, quien analizó el libro tras la intervención del poeta.
Este empezó su presentación con una anécdota que se ganó de inmediato los aplausos del público.
“Una vez el escritor Miguel Donoso Pareja me dijo algo que nunca olvidaré. Que si Fernando hubiera sido un poeta argentino o mexicano, sería más famoso e importante que Mario Benedetti. Y no sé si ese sea el caso, pero sí creo que aquí tenemos a un gran poeta ecuatoriano que merece ser más leído, más entendido. Es un autor que ha incursionado como casi nadie en diferentes formas de expresión poética, y eso es ampliamente visible en este libro”, dijo.
La obra, que cuenta con cincuenta y dos textos, empieza con una serie de complejos versos que conforman el poema ‘Sufrir’.
Esto, añade el autor, sirve también de recordatorio, tanto para sí mismo como para los poetas de las nuevas generaciones, la necesidad de tener en cuenta en la poesía a los pobres, a quienes padecen guerras y quienes viven el terrorismo en carne propia.
Cazón terminó su intervención leyendo el poema por el que lleva el nombre el libro.
Al preguntarle cuáles considera que son las diferencias entre esta obra y las otras, en total más de veinte que ha publicado, responde con una sonrisa que, sin embargo, no aclara el misterio:
“Cada libro es una etapa en la vida del hombre”.
La obra puede ser adquirida en la Casa de la Cultura Núcleo del Guayas.