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Para ir a Fatima un ‘peregrino de alquiler’ cobra hasta $ 2.700
Gil, de 52 años, forma parte de los cerca de un millón de peregrinos que se esperan en esta pequeña aldea del centro de Portugal, para asistir mañana a la canonización por Francisco de dos de los tres pastorcitos que en 1917 afirmaron haber visto allí

Si usted busca el perdón de Dios o desea agradecer un milagro concedido pero la idea de caminar descalzo durante días le desagrada, es un potencial cliente de Carlos Gil, un portugués que peregrina por encargo hasta Fátima, un servicio que puede costar hasta $ 2.700.
Gil, de 52 años, forma parte de los cerca de un millón de peregrinos que se esperan en esta pequeña aldea del centro de Portugal, para asistir mañana a la canonización por Francisco de dos de los tres pastorcitos que en 1917 afirmaron haber visto allí a la Virgen.
Pero él obtendrá algo más que los favores de Dios a cambio, pues cuando acude al santuario ofrece servicios a distintos precios. Por prender una vela son $ 27. Por recitar el rosario el precio sube a $ 270.
Si alguien se lo pide, él está dispuesto a recorrer de rodillas los últimos 400 metros de la explanada del santuario que llevan a la Capilla de las Apariciones.
Para llegar a tiempo a Fátima, Gil dejó hace una semana su pequeño chalet ubicado cerca de Cascais, al oeste de Lisboa. En su peregrinación, habrá completado 200 kilómetros a pie y pernoctará en casas de personas que lo alberguen o incluso bajo las estrellas.
Con respecto a su cliente, contó que se trata de una mujer que lo contactó por WhatsApp. El resto es secreto profesional.
Para él se trata “de estar al servicio de los otros”, sobre todo de los enfermos que no pueden desplazarse.
Dice que fue en 2001 cuando se le ocurrió retomar esta vieja tradición que ya se practicaba en la Edad Media, a iniciativa de los nobles acaudalados que no tenían tiempo o no estaban en condición física.
Aunque no en Portugal, Gil afirmó que en Alemania sí tiene algunos “colegas” que ofrecen los servicios de “peregrinos de alquiler” vía Internet. Sin embargo, es algo confidencial, ya que no es bien visto por la Iglesia católica. En el caso de los musulmanes, en el viaje a la Meca (Hadj) esta práctica milenaria es más habitual. AFP