Elección. Vanessa Arauz, DT de la Tri femenina, siguió de cerca todo el proceso.

La fabrica de suenos

Antecedente. El primer campeonato ecuatoriano de fútbol femenino se jugó en 2013. Dos años más tarde se clasificó al Mundial Absoluto.

Era la primera vez de Juliana Ortiz en una prueba de ‘cazatalentos’ de fútbol. Estaba nerviosa. En su natal Ducur, parroquia rural de la provincia del Cañar con apenas 4.153 habitantes, no conocen lo que es una cancha de este deporte. Los pastizales le ganaron terreno y son las calles lo más parecido a ello. Aun así, ayer fue una de las primeras en llegar a la convocatoria abierta que la selección ecuatoriana de fútbol realizó en Guayaquil con el objetivo de integrar una nueva generación en todas sus categorías, desde los 14 a los 20 años.

Más de medio centenar de jovencitas de las 24 provincias del país respondieron al segundo y último día de pruebas en las canchas de la Federación Deportiva Nacional del Ecuador (Fedenador); todas, cargadas con una mochila repleta de sueños e ilusiones.

Juliana casi ni había dormido. A las 04:00 salió con su papá y tres amigas más de Ducur a probar suerte. Su finalidad, y la de todas, es llegar a formar parte de la selección nacional de la categoría que les corresponda, con proyección para varios torneos internacionales importantes como los Juegos Bolivarianos 2017, los Torneos Sudamericanos Sub-15, Sub-17 y Sub-20 y una nueva clasificación a la Copa Mundial, esta vez para Francia 2018.

Vanessa Arauz, directora técnica de la selección absoluta femenina, lideró la convocatoria. El primer día, el miércoles, fue el turno para las jugadoras nacidas entre los años 2000, 2001, 2002, 2003 y 2004, al que respondieron más de 120 jugadoras. Ayer fue para las nacidas entre 1997 y 1999.

“A más de conocer sus destrezas, buscamos hacer una especie de censo para saber cuántas chicas y de qué categorías son las que más hay en proceso de crecimiento en el fútbol femenino del país, para según eso trabajar en los proyectos que apuntamos”, comentó Arauz.

Los trabajos, en todas las divisiones, consistieron en pruebas físicas como trotes, piques, circuitos cortos con balón y pruebas técnicas ya en cancha con partidos cortos de fútbol.

“La competencia es dura. Hay chicas que juegan bien y que tienen experiencia; otras que no. Pero para eso estamos, para demostrar lo que somos”, dijo Estefani Fajardo, de 16 años, quien llegó de Palestina acompañada de su padre.

Escuelas como la Prefectura del Guayas, Fedeguayas, Alianza, Rocafuerte, así como aspirantes sin experiencia pero con potencial integraron los llamados. Ahora solo resta esperar.