Excentricidades gastronomicas
Hay nuevos ricos que no solo ‘turrean’ a los ‘cholos chiros’ sino que se vuelven sibaritas, gourmets y refinan su léxico gastronómico; comen croissants y no cachitos; no compran bocaditos de La Palma, mandan a hacer canapés de escargots y otras exquisiteces.
En sitios de postín piden pastelillos de patata en salsa de cacahuate (yapingachos) y sopa de extremidades de ganado vacuno (caldo’e pata); solo escancian finos licores. Los saloneros se burlan de sus excentricidades y finezas culinarias de ahora.
El dinero y el poder, de por sí, no dañan a nadie; solo sacan a relucir lo que realmente es una persona.
Miguel Ulloa Paredes