Europa: democracia o fracaso

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Europa: democracia o fracaso

Europa: democracia o fracaso

¡Europa se democratizará o se desintegrará!”. Dondequiera que uno mire, ve surgir nuevas divisiones: a lo largo de las fronteras, dentro de nuestras sociedades y economías, y en las mentes de los ciudadanos europeos. Esto se hizo dolorosamente evidente en la etapa más reciente de la crisis de los refugiados. Los líderes europeos pidieron al presidente turco Erdogan que abra las fronteras de su país a los refugiados; pero al mismo tiempo, criticaron a Grecia por permitir la entrada de esos mismos refugiados en territorio “europeo”. Una desintegración parecida puede verse en el ámbito de las finanzas. En la eurozona una misma suma de euros tendrá diferentes valores “esperados” en una cuenta bancaria portuguesa, italiana, griega, holandesa o alemana, porque los bancos de los países más débiles dependen de rescates de gobiernos con problemas fiscales. La UE comenzó como un cartel de industrias pesadas, decididas a manipular precios y redistribuir ganancias monopólicas mediante una burocracia radicada en Bruselas. Para poder fijar precios en toda Europa, también había que fijar los tipos de cambio. Durante la era de Bretton Woods, este “servicio” lo proveía EE. UU. pero cuando en 1971 dio por terminado ese arreglo, los administradores del cartel de Bruselas empezaron a diseñar un sistema europeo de fijación cambiaria. Tras una serie de fracasos nació el euro. Como todos los jefes de cartel, para los tecnócratas de la UE una democracia paneuropea auténtica era una amenaza. Paciente, metódicamente, se puso en marcha un proceso de despolitización de la toma de decisiones. De modo que aunque los países europeos siguieron siendo democráticos, las instituciones de la UE, a las que se transfirió la soberanía respecto de decisiones cruciales, nunca lo fueron. Como explicó Margaret Thatcher en su última alocución como primera ministra ante el Parlamento Británico, quien controle el dinero y los tipos de interés controla la política de Europa. Entregar el dinero y la política de Europa a la administración de un cartel fue el fin de la democracia europea e impulsó un círculo vicioso de autoritarismo y malas políticas económicas, que hace que la crisis europea, amplificando el chauvinismo y la xenofobia latentes, lleve a los pueblos europeos a encerrarse en sí mismos y enfrentarse unos con otros. Lo que debemos hacer es crear una coalición paneuropea de demócratas radicales, socialistas, verdes y liberales para volver a poner el “demos” en la palabra democracia y contrarrestar al establishment de la UE, que ve en el poder del pueblo una amenaza a su autoridad. Tal el objetivo de DiEM25 -Movimiento Democracia en Europa.

Project Syndicate