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Diario Expreso Ecuador

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El estreno de Otelo

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Las calles y plazas alrededor de La Scala se cerraron al tráfico todo el día. La muchedumbre hizo que la vía Manzini sea intransitable desde las primeras horas del día. Todas las ventanas y balcones alrededor de La Scala estaban llenos de gente; tapetes brillantes y damascos dorados y escarlatas colgaban de ellos. La multitud gritaba incansablemente: ¡viva Verdi!, a todo lo largo de la vía Manzini, desde el Grand Hotel de Milán hasta el teatro. La ovación comenzó con el primer acto. “Un estruendoso aplauso acompañado de gritos, zapateos y hasta alaridos hizo que todo el teatro tiemble hasta sus cimientos. Verdi inclina un poco la cabeza y sonríe, el frenético entusiasmo del respetable hizo brotar lágrimas de sus ojos”. Los aplausos y gritos de “¡bravo!”, “¡viva Verdi!”, se fueron incrementando a medida que la ópera avanzaba.

Mary Jane Phillips-Matz relata lo que ocurrió al salir de La Scala: “Cuando Verdi, Giuseppina y Boito salieron del teatro, la multitud que esperaba casi le arrancan la ropa al maestro. Su carruaje se movió apenas unos metros y fue detenido por la multitud al grito de “saquen los caballos”. Retirados los animales intentaron elevar la carroza en los hombros para finalmente llevarla hasta el Grand Hotel de Milán arrastrada. Verdi estaba pálido de la emoción.

Cuando llegaron al hotel, Verdi pudo finalmente salir de la carroza, dejando a Giuseppina al cuidado de Boito. Tratando de llegar a la puerta, la multitud lo rodeó completamente, estrujándolo y abrazándolo. Una vez a salvo en el hotel, Verdi, Boito y los cantantes tuvieron que acudir al balcón del hotel que daba a la vía Manzini innumerables veces a recibir los aplausos y “rugidos” de la multitud congregada. Serenatas se dieron al pie de la ventana del cuarto de Verdi hasta las cinco de la mañana”.

Arturo Toscanini, “cellista” en la orquesta en esa época, una noche llegó a su casa, despertó a su madre y gritó: “¡Otelo es una obra de arte! ¡Una maravillosa obra de arte! ¡Arrodillémonos y gritemos viva Verdi, viva Verdi!”. A la pobre madre no le quedó más remedio que imitar a su hijo.

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