SUSCRÍBETE
Diario Expreso Ecuador

Actualidad

Estrategia “brexit” para un gobierno debil

Creado:

Actualizado:

En:

Mientras la primera ministra Theresa May busca integrar un nuevo gobierno, luego de una elección en la cual su Partido Conservador perdió la mayoría parlamentaria, sabe que, en cuestión de días, también tendrá que enfrascarse en el meollo de negociar la salida del Reino Unido de la Unión Europea. Los preparativos para las negociaciones por el “brexit” están en marcha desde hace un tiempo, pero hasta el momento se han visto afectados por tres errores de negociación elementales, y ahora deben lidiar con el hecho de que el mandato para actuar del gobierno británico ha resultado seriamente deteriorado. El primer error clásico fue que el gobierno británico imaginara que iba camino a una batalla. Según este punto de vista, los negociadores deben ocultar sus verdaderos planes o intenciones, mientras se esfuerzan por conseguir una posición dominante y, finalmente, vencer a sus enemigos. Si a esto se suma una cuota de engaño elaborado, es como si nos estuviéramos preparando para los desembarcos del Día D en Normandía. Pero el “brexit” no es el Día D. Lejos de intentar derrotar a sus enemigos, el RU está intentando preservar relaciones mutuamente benéficas con países de los cuales no se puede distanciar geográficamente -y de los cuales no puede darse el lujo de distanciarse como sea-. No debería mantener sus planes en secreto, como ha hecho hasta ahora, y por cierto no debería involucrarse en una política arriesgada, como la ejemplificada por el grito de batalla de May de que “ningún acuerdo es mejor que un mal acuerdo”. En verdad, el RU debe promover un proceso de colaboración centrado en la resolución de un problema conjunto. Las negociaciones deberían centrarse en generar el mayor valor posible para ambas partes, incluso a través del acuerdo de libre comercio (FTA) específico entre el RU y la UE que May aspira a crear. La equidad, la sinceridad y la transparencia son vitales para permitir que ambas partes aprecien los posibles réditos con precisión y eficiencia, para no mencionar que el sector privado y otros actores también pueden aportar soluciones innovadoras. El segundo error es centrarse exclusivamente en los intereses propios. Las negociaciones efectivas requieren de un entendimiento profundo de los intereses, prioridades y limitaciones de la otra parte. Si el RU pretende ayudar a generar un acuerdo mutuamente beneficioso, su estrategia debe reconocerlo, así como las otras restricciones que puedan afectar a la UE y sus Estados miembro. El tercer error es generar expectativas poco realistas. Las conversaciones por el “brexit” serán, sin duda, largas y difíciles -mucho más si los ciudadanos, las empresas o los negociadores pasan a sentirse desalentados, después de que las expectativas excesivas no se cumplen. El RU no puede permitirse perder fronteras libres de fricciones, ni siquiera temporalmente, mientras espera alcanzar un consenso sobre un acuerdo final. Ningún acuerdo probablemente implicaría un regreso a las reglas estándar de la Organización Mundial de Comercio. Eso significaría un arancel del 14,4 % para el sector agrícola del RU y sus exportaciones lácteas serían objeto de un arancel promedio del 40 %. En cuanto a los servicios -por lejos, el sector más importante de la economía del RU-, las reglas de la OMC que gobiernan las exportaciones tienen unos 20 años y son lamentablemente caducas. May llamó a la elección reciente porque quería un mandato más fuerte para negociar un buen acuerdo para su país. No lo consiguió. Ahora más que nunca, garantizar un acuerdo exigirá adoptar una estrategia de negociación colaboradora, abierta y realista.

tracking