El estibador, pesista y cantante

Carlos Torres Balladares siempre quiso ser campeón de pesas. Su mejor entrenamiento desde los 18 años fue trabajar como estibador en la compañía ‘Sutef’, que exportaba banano a Estados Unidos en barcos que llegaban a Guayaquil y anclaban en el río Guayas.

En sus bodegas, con temperaturas bajo cero, tenía que levantar entre 2.500 y 3.000 racimos por embarque, recibiéndolos en sus brazos y colocándolos en forma ordenada. Y es que el banano antes se exportaba completo, con tallo y fruta. Este arduo trabajo le ayudó a desarrollar una tremenda fuerza, llevándolo como era su sueño de toda la vida, a levantar pesas.

Adecuó un gimnasio en las calles av. Del Ejército y Gómez Rendón, muy cerca de donde yo vivía, lo cual hizo que asistiera a practicar con él. Fue campeón nacional de pesas en 4 categorías, pero escogió liviano–pesado para competir. Su gran capacidad y fuerza lo llevaron a convertirse en campeón sudamericano, logrando registros que fueron considerados excelentes para la época.

Un día, otro gran pesista y popular cantante, Julio Rubira, le dijo: -¡Oye Carlos! Tú tienes buen pecho y por lo tanto puedes ser cantante, y debes tener buena voz. En ese momento Carlos no tomó muy en serio la idea, pero posteriormente empezó a cantar acompañado de una orquesta que él mismo financiaba y que terminó convirtiéndose en ‘Charles y sus Estrellas’.

Al igual que cuando hacía pesas, tuvo mucha popularidad, y llegó a convertirse en la orquesta de moda. Su éxito musical extraordinario fue “un dengue” que tenía como nombre ‘El Zapato’; un verdadero ‘boom’. Grabaciones, giras, fiestas, que lo pusieron también como campeón de la música.

Carlos Torres Balladares, el de las pesas y sus estrellas, dos actividades que lo convirtieron en un verdadero campeón. Tipo trabajador, honesto y profesional, logró que en cada una de las actividades que se dedicó tuviera siempre éxito. Sin duda, ‘El Zapato’, que es un artículo para caminar, lo llevó a la fama como cantante.