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Esplendor y miseria de la critica
La época de la Ilustración (de mediados a finales del XVIII), está identificada con el esplendor de la crítica. Por tal, entendía Kant en su corto trabajo “¿Qué es la Ilustración?”, -que pese a su brevedad todavía continúa desatando irrespetuosos debates filosóficos y políticos-, la pérdida de la minoría de edad del hombre para asumir con coraje su libertad y su responsabilidad guiándose exclusivamente por la razón: “Atrévete a saber”. Kant por cierto no se hacía demasiadas ilusiones: era más cómodo y más reconocido socialmente seguir en esa minoría de edad formando parte del coro de repetidores de lo mismo.
El tribunal de la Razón era la clave para el ejercicio de la crítica. ¿Desde dónde se ejerce la crítica? Desde una razón universal, capaz de dar cuenta de entuertos mentales, falacias oportunistas, silogismos patojos, mentiras revestidas de la majestad de la verdad. ¿Avizoró Kant que el enemigo más peligroso para la Razón no era sin embargo el oscuro funcionario ignorante de la lógica pero seguro de sus afectos y de sus intereses, “donde está el dinero está tu corazón”, sino el poder que es capaz de inventar otra razón, pérfida y maledicente que confunde con su perversidad y falta de escrúpulos todas las buenas intenciones?
No existe al parecer ese tribunal de la Razón. Sin temor a la contradicción ni mucho menos a la mentira, el Sr. Maduro por ejemplo, defiende y ataca al mismo tiempo y en el mismo sentido la soberanía nacional, ese viejo concepto moderno, y el bolivarianismo socialista que por necesidad de su credo se expande urbi et orbi y traspasa por supuesto la división artificial de naciones. ¿Qué hace sin embargo que semejante desacato a la lógica provoque asentimiento y hasta calor de convicción en diversos grupos de ciudadanos? ¿Se ha olvidado que la contradicción lógica es signo de un mal que no osa decir su nombre?
Se dice que vivimos tiempos de la posverdad y no de la razón que resulta demasiado aburrida para los tiempos de la imagen. ¿Es posible todavía invocar al coraje ilustrado para una república racional?