SUSCRÍBETE
Diario Expreso Ecuador

Actualidad

El espionaje en la cupula militar tenia oficina propia

Los investigadores, que tiene vídeos y otras pruebas del hecho, dirigieron la mirada hacia quienes habían ordenado la operación en el Ejército, abriendo una indagación que aún está en curso por cuanto el espiado era el jefe del Comando Conjunto, César

Publicado por

Creado:

Actualizado:

En:

El tipo de espionaje que se hacía desde una oficina ubicada en la avenida La Prensa, frente a la ex Base Aérea Mariscal Sucre en el norte de Quito, que salpica a la cúpula militar del Ejército y del Comando Conjunto, es lo que está en investigación desde hace dos meses.

Todo ocurrió a mediados de marzo. Unas instalaciones, que no constaban entre los sitios destinados para investigaciones militares, fueron allanadas por personal de Inteligencia que se encontraron con la sorpresa de que quienes estaban allí también eran miembros de la Fuerza Terrestre. Ellos habían activado esa oficina.

Los investigadores, que tiene vídeos y otras pruebas del hecho, dirigieron la mirada hacia quienes habían ordenado la operación en el Ejército, abriendo una indagación que aún está en curso por cuanto el espiado era el jefe del Comando Conjunto, César Merizalde, y otros altos oficiales.

El general Édison Narváez, quien renunció el lunes a la comandancia general del Ejército, dijo ayer a este Diario que desconoce que exista una investigación contra personal de Inteligencia y que de esto haya estado al tanto el exministro de Defensa, Patricio Zambrano, aunque acepta que escuchó rumores de una supuesta enemistad entre él y César Merizalde que lo llevaron a conversar con el jefe del Comando Conjunto para preguntarle si había algún problema.

Asegura que él tuvo una excelente relación de trabajo con Merizalde, quien acaba de terminar de elaborar un proyecto de reforma a la Ley de Personal de las Fuerzas Armadas.

Según Narváez, tanto él como su esposa han sido duramente atacados a través de las redes sociales con información falsa. Aunque asegura que no le presta atención a la “campaña terrible” en su contra, cuenta que tiene 70 hojas con los ataques que ha sufrido.

Niega que su renuncia a la comandancia del Ejército se deba al “supuesto escándalo por espionaje”, sino a los problemas de salud que enfrenta por los que estuvo hospitalizado.

Defiende su labor al frente de la fuerza militar más grande que tiene el país, desde mazo del 2017, que tiene el 70 por ciento del control de la frontera norte en donde se ha desbordado la violencia, especialmente en San Lorenzo (Esmeraldas) donde se han registrado diez ataques narcoterroristas atribuidos a disidentes de las FARC del frente Oliver Sinisterra que lidera alias ‘Guacho’.

“Si es que hay una investigación hay que esperar los resultados. Nada se ha probado en contra mía; todos son rumores con los que se me intentan hacer daño. He cumplido con el país, he cumplido con mi deber en los 37 años que he estado en el Ejército. Hemos logrado recuperar a la Aviación del Ejército, que tenía un avión Casa que estaba inoperativo desde hace cinco años, aeronaves que estan paradas desde hace ocho años”, dice Narváez.

El relevo en el Ejército será escogido en esta semana por el presidente Lenín Moreno, de una terna que debe enviar el general Oswaldo Jarrín, ministro de Defensa. Los integrantes son los generales de división Roque Moreira y Jaime Castillo y general de brigada Roberto Rubio.

El viaje a la brigada Napo

La crítica: Édison Nárvaez, como comandante del Ejército, sufrió críticas por redes sociales y en su fuerza por llevar a un grupo de periodistas a la Brigada de Selva No.19 Napo (Francisco de Orellana), cuando se registraban narcoatentados en San Lorenzo (Esmeraldas). Un total de delegados de once medios de comunicación fueron a ese viaje demostrativo.

La respuesta: El excomandante del Ejército dijo ayer a este Diario que con ese viaje se intentó mostrar a los medios de comunicación cómo se hacía la preparación del personal del Ejército, porque se estaba diciendo que se había descuidado la capacitación de las tropas. “No podíamos llevar a los periodistas a Esmeraldas porque era peligroso”

tracking