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El escaso peso de los movimientos provinciales
Los movimientos provinciales la tienen difícil en el camino a la Asamblea Nacional. Sus ‘hermanos mayores’, las organizaciones nacionales, acaparan la mayoría de escaños, dejando para ellos unos cuantos en contadas provincias.
Los movimientos provinciales la tienen difícil en el camino a la Asamblea Nacional. Sus ‘hermanos mayores’, las organizaciones nacionales, acaparan la mayoría de escaños, dejando para ellos unos cuantos en contadas provincias. En 2009, seis legisladores de los 124 fueron electos por movimientos provinciales (sin alianzas). La cifra cayó en 2013 a tres asambleístas de los 137 en igual circunstancia.
El alcance de las organizaciones nacionales, además del escaso autofinanciamiento de las provinciales y otros factores, evidentemente, obligan a estos grupos a replantear su estrategia para los comicios de febrero de 2017. Uno de los caminos es la alianza con organizaciones nacionales.
El movimiento Acción Cívica de Hombres y Mujeres por el Trabajo y la Equidad (Machete), de la provincia de Manabí, trabaja en ello. Su director provincial, Iván Gorozabel, considera casi una obligación aliarse cuando se trata de elecciones nacionales, si quieren participar en la actividad legislativa. “Si no, como dice la gente, ‘nos come el cuco’ al lado de ellos”.
Con él coincide el director provincial del movimiento Emergente de Transparencia y Acción Política (META), Alfonso Harb, quien precisa que es aún más complicado en las provincias grandes como Guayas. “Lo recomendable para los provinciales es aliarse con una candidatura presidencial fuerte y con el partido que la auspicia”, manifestó.
Y la fórmula funciona. Diez asambleístas llegaron en 2009 en alianzas con grupos nacionales, mientras que en 2013 ocho alcanzaron un espacio bajo la misma modalidad.
Harb añade a la lista de dificultades otras dos: los recursos económicos y el imaginario electoral de los votantes. “La gente tiene como principales protagonistas de las campañas nacionales a quienes son candidatos a la presidencia, por lo que tiende a buscar el voto en plancha... Los movimientos provinciales están en enorme desventaja en ese sentido”.
Es por ello que ambas agrupaciones buscan cobijarse bajo un postulante presidencial. Gorozabel apuesta a cinco precandidatos cuyos nombres prefiere mantener en reserva, al igual que el de las organizaciones políticas nacionales con las que ha conversado. “Estamos promoviendo un candidato manabita a la presidencia y llegar con uno o dos asambleístas”, adelanta.
Harb está en conversaciones con el movimiento CREO para, probablemente, apoyar la candidatura presidencial de Guillermo Lasso. Precisa que todavía no está finiquitada la alianza, pero ese es el deseo y la decisión de la dirigencia del movimiento guayasense.
El Consejo Nacional Electoral habilitó a 54 agrupaciones provinciales para que puedan presentar candidaturas legislativas en las próximas elecciones (ver gráfico).