Actualidad
Equitativo reparto de miseria
Es una de las definiciones de Winston Churchill del socialismo; hay que agregar que es ideología hipócrita. Salvo excepciones, los socialistas son de boca para afuera. Viven como capitalistas, unos lo ocultan, otros lo hacen de frente, sin vergüenza alguna.
En los setenta visité países de la Unión Soviética. Al ver carros lujosos en las calles, el taxista me comentó que pertenecían a jerarcas políticos. Estos también estaban en hoteles y restaurantes visitados por turistas extranjeros. Un exguardaespaldas de Fidel Castro publicó un libro; el revolucionario tenía isla, yate y demás lujos. En nuestra región se conoce cómo viven los gobernantes socialistas; en Internet y publicaciones circuló la forma de vida de Chávez y sus hijas. Maduro compite con su jefe, salen a la luz los lujos que se da en un país donde no hay comida ni medicina. Finalmente tenemos los nuestros, no son como los socialistas fundadores Saad, Muñoz Vicuña y otros. Ellos no tuvieron lujos, no fueron como los actuales, que visten ropa de marca, tienen casas grandes en ciudadelas vía a Samborondón y viajan frecuentemente al exterior para comprar la última moda y hacer turismo de lujo. En Salinas se los ve en el hotel Barceló. Solo consumen, no producen.
Un columnista de un medio público habla con desprecio del capitalismo, pero no tiene inconveniente en escribir que fue beneficiario de la más famosa de las becas extranjeras, Fulbright (William) en honor al senador estadounidense, creada en 1946 y recibida anualmente por 8.000 extranjeros. Un “comunista” ecuatoriano, pintor y escultor, cuando joven viajó gratis a Estados Unidos, patrocinado por David Rockefeller, y participó en programas auspiciados por el Departamento de Estado. Murió en un hospital estadounidense, hablaba maravillas de la medicina cubana, sin embargo, no se atendió en ese país.
Los socialistas atacan a Estados Unidos, pero han estado en Disney, compran en Miami y usan todos los inventos capitalistas. La hipocresía y cinismo son defectos detestables. El capitalismo no esconde nada. Agrega, no resta; extiende la vida, no la recorta; produce y consume.