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El efecto Trump en Ecuador

De la Casa Blanca a Carondelet, el populismo ha tendido un puente. La indivisible relación entre ambos gobiernos, desde hace más de una década muy superior a la relación entre ambos gobiernos, se estrella contra un cielo de dudas una vez contemplada la

El efecto Trump en Ecuador

De la Casa Blanca a Carondelet, el populismo ha tendido un puente. La indivisible relación entre ambos gobiernos, desde hace más de una década muy superior a la relación entre ambos gobiernos, se estrella contra un cielo de dudas una vez contemplada la asunción electoral del presidente electo Donald Trump. Y aunque la falta de certezas es la principal insignia de una candidatura impredecible, estos son los nueve efectos que hay que seguir en Ecuador:

Visas.

1.Las promesas de Trump incluyen “la suspensión de visas en países donde no existe una inspección real y exhaustiva” de los solicitantes. La promesa, dirigida claramente a países como Libia o Siria, según su propio programa, no apunta a Ecuador ni países sudamericanos. La embajada americana en el país mantiene todos los requerimientos de ley y ha incrementado ininterrumpidamente la emisión de visas a ecuatorianos en los últimos diez años.

Petróleo.

2.La OPEP no puede estar feliz, concluyen los analistas de Forbes, Fortune y principales seguidores de la industria. Y Ecuador es uno de los miembros más activos de la Organización de Países Exportadores de Petróleo. Aunque ya recuperado, la caída de 4 % en los precios del crudo tras conocerse los resultados de la elección advierten la turbulencia en camino para el cartel de países petroleros, que lucha para recuperar los astronómicos precios de la bonanza pasada. ¿A qué se debe? Trump no solo ha prometido ajustar la relación con Irán, que empieza a recibir lentamente de regreso a las compañías petroleras, sino que ha prometido liberar el territorio estadounidense vetado para la extracción. La predicción de los expertos sobre el comportamiento del principal producto ecuatoriano, aunque varía en porcentajes, solo apunta hacia abajo y en números rojos.

Dólar.

3.Cayó y subió rápidamente. Los expertos lo interpretan como una asimilación de los mercados y no prevén variaciones mayores.

TLC.

4.Lo adelantó recientemente el embajador estadounidense en Ecuador, Todd Chapman: “Nosotros ya ofrecimos un TLC y Ecuador decidió que no quería. Entonces no está en consideración”, dijo en entrevista con este medio sobre las posibilidades de apertura a un acuerdo tras un cambio en la Casa Blanca a favor de Hillary Clinton. Con Trump, las posibilidades tienden a empeorar: ha prometido la revisión de todos los acuerdos firmados, la suspensión de algunos como el de México y endurecer las negociaciones futuras a favor de Estados Unidos y el proteccionismo.

Remesas.

5.La tercera fuente de ingresos del país. El dinero que envían los ecuatorianos desde el extranjero se calcula en $ 2.400 millones al año, según el Banco Central del Ecuador. De esta cifra más de la mitad proviene de Estados Unidos. La promesa de Trump de “incautar todos los pagos de remesas derivados de sueldos ilegales” para financiar el muro con México es una preocupación real. Sus atribuciones como presidente permitirían ejecutar la acción, calificada por el presidente saliente Barack Obama como “absurda y peligrosa”.

Inmigrantes.

6.Los inmigrantes documentados no están en el radar de amenazas de Trump; así como tampoco quienes gestionan trámites para reagrupación familiar por medio de embajadas o consulados. Otra historia es la de los indocumentados.

Indocumentados.

7.Aquí viene la carga. La victoria de Trump deja a 11 millones de personas al borde de la deportación; entre esos, se calcula, más de 300 mil ecuatorianos. El plan prometido es así: la prioridad sería la deportación de dos millones de indocumentados con antecedentes criminales, más otros cuatro millones que violaron los términos de sus visas. Por otra parte, los otros cinco millones de indocumentados que restan deberán salir del país y gestionar una visa en el consulado estadounidense para poder regresar. Pero es solo un plan.

Ningún experto en migración concibe como viable una deportación masiva que reduciría a 3 % la población estadounidense. Mucho menos en 18 meses, como se ha prometido. El plan de Trump requeriría visto bueno de la Corte Suprema y un sistema judicial ordinario capaz de procesar 11 millones de casos en 18 meses.

Assange.

8.Oficialmente no es un problema. El asilo ecuatoriano al hacker Julian Assange en Londres nunca ha sido aceptado como causa de un impasse bilateral. Extraoficialmente tampoco es un problema. El hacker colaboró indirectamente, protegido en suelo diplomático ecuatoriano, para desbaratar la imagen de Clinton con filtraciones que dañaron su imagen en el inicio y final de la campaña.

La ideología.

9.Entre las muchas guerras que ha declarado anticipadamente Donald Trump está el emblema del socialismo del siglo XXI, Venezuela: “los socialistas la llevaron a la ruina”, dijo a inicios de su campaña. Y en la anterior semana, la última antes de las votaciones, fue más claro: “Venezuela ansía recibir ayuda. El presidente de Estados Unidos debe de ser solidario con todos los pueblos oprimidos en nuestro hemisferio, y defenderemos a los pueblos oprimidos, que son muchos”.