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EE. UU., mundo, politica y mujer
En Estados Unidos está por escribirse otra página de la historia de los derechos de la mujer. Será la continuación de las grandes jornadas que libraron las sufragistas (1890-1920) hasta hoy, luchando con tesón y perseverancia increíbles para ser reconocidas como actoras políticas en el país más importante de la democracia.
Es singular que la sociedad norteamericana llegue tarde al reconocimiento y valoración de una mujer como candidata a la Presidencia. Lo es porque en EE. UU. es donde se han llevado a cabo importantes luchas por los derechos sociales de las minorías y otros grupos excluidos, y donde además la trayectoria de las sufragistas y movimientos feministas ha dejado impresas valiosas huellas de accionar político y democrático.
Europa desde 1906 (Finlandia) les reconoció políticamente a las mujeres el rol de poder dirigir y gobernar sus Estados. Ayer fue una conservadora, que en 1979-1990 llegó a ser una exitosa primera ministra. Fue reelegida en tres periodos para estar al frente del Reino Unido. Su gestión dejó una importante estela de aciertos, y también de errores; pero su mandato inauguró el tiempo de valoración de las mujeres para ser gobernantes y jefas de Estado.
También actualmente preside como canciller del Gobierno alemán una mujer que desde el 2005 al presente ha merecido el reconocimiento de sus ciudadanos y por eso ha sido reelegida.
Otros países como Croacia, Noruega, Escocia, Dinamarca, Polonia, Letonia, Lituania, Finlandia, etc., han posicionado a las mujeres como máximos gobernantes de esas repúblicas.
En EE. UU., por primera vez una mujer ha sido designada para ser candidata por el partido demócrata a la Presidencia. Es una abogada de prestigio que ya ocupó un alto cargo como secretaria de Estado de asuntos internacionales. Esto dice que ese país vive una singular situación, pues en una misma década nombró a un afrodescendiente como su presidente y ahora puede elegir también a una mujer como la primera de este género en ser nominada como mandataria de esa nación.
Este es un significativo paso para la lucha de las mujeres y su posicionamiento en ese país. Escribe otra página importante y valiosa del accionar de ellas por ser reconocidas como protagonistas de la política, con capacidad para dirigir los destinos de la primera potencia mundial.