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A mas edad, mas indefensos

Las horas de Fabricio, de 80 años, transcurren en una pequeña casa llena de fotos y recuerdos, donde a veces recibe la visita de dos nietos.

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Las horas de Fabricio, de 80 años, transcurren en una pequeña casa llena de fotos y recuerdos, donde a veces recibe la visita de dos nietos, cuyos padres viven en España desde hace 10 años. El contacto con ellos le da algo de vida, pero se apaga cuando vuelve la soledad.

Una situación similar vive Teodora, de 82 años, quien habita en un asilo de ancianos en esta ciudad. A pesar de recibir las atenciones y cuidados en ese lugar indica sentirse sola.

Pero no son los únicos que experimentan esta sensación. En alguna casa, hospital o asilo alguien diariamente extrañará una caricia, una compañía, un oído dispuesto a escuchar historias que por repetidas no pueden dejarse de escuchar.

Para muchos, el olvido y la soledad es una forma de maltrato a las personas mayores, que se ha vuelto un problema social mundial que afecta la salud y los derechos humanos de esta población.

Camila Valdiviezo, gerontóloga del hogar del Corazón de Jesús, de la Junta de Beneficencia de Guayaquil, uno de los asilos para adultos mayores que hay en la ciudad, distingue seis formas de abuso a esta población: el económico, el psicológico, la desatención de sus cuidados, el abandono, el maltrato físico y el sexual.

Asegura que el 80 % de los casos de abuso está dado por las personas más cercanas a la víctima, como hijos, nietos, sobrinos o cónyuges.

Guadalupe Ruiz, médica clínico de la entidad, dice que hay que estar atentos a los signos de alerta más comunes que se presentan cuando un adulto mayor es maltratado.

Entre estos están marcas en la piel, pañalitis o escaldaduras por omisión de cambios de pañal por un ‘castigo’ y aislamiento social. También puede presentarse llanto repentino sin razón alguna, en especial ante la cercanía con el posible agresor, falta de apetito, agresividad e irritabilidad, temor al cuidador, desatención a la imagen personal e higiene, lesiones en la boca por forzarlo a comer, entre otros.

Como especialistas sugieren aplicar estrategias de prevención más eficaces y dar importancia a la prevención primaria.

Además, creen que se debe construir una sociedad que garantice una existencia digna a las personas mayores, con sus necesidades cubiertas adecuadamente y con oportunidades reales de realización personal.

En el hogar del Corazón de Jesús residen aproximadamente 400 personas, quienes participan en diferentes actividades físicas, sociales, artísticas y de integración que han mejorado su calidad de vida.

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