Samsung Electronics nombra su primera presidenta mujer para una de sus ramas

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Samsung Electronics nombra su primera presidenta mujer para una de sus ramas

Lee Young-hee es la nueva presidenta del área de marketing global de la rama de tecnología móvil. Es la primera mujer ajena a la familia fundadora en ocupar este tipo de cargos

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Vista de la sede de la compañía surcoreana Samsun Electronics, en Seúl, Corea del Sur.EFE

El gigante tecnológico Samsung Electronics nombró este 5 de diciembre a una presidenta para una de sus ramas, en la que supone la primera vez que el conglomerado surcoreano elige a una mujer para este alto cargo.

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Lee Young-hee fue ascendida hoy, 5 de diciembre, a presidenta del área de marketing global de la rama de tecnología móvil, centrada en la experiencia de usuario, convirtiéndose así en la primera mujer ajena a la familia fundadora en ocupar este puesto dentro de la compañía.

Lee Boo-jin, hija del difunto presidente de Samsung Electronics, Lee Kun-hee, ocupa actualmente el cargo de presidenta y directora ejecutiva de la cadena de hoteles y tiendas de lujo Hotel Shilla, una filial de Samsung.

Lee, que se unió a la empresa en 2007 después de formar parte la compañía de cosmética francesa L'Oreal, ocupaba el puesto de vicepresidenta del área de marketing desde 2012, y es responsable de la imagen de marca de algunos de los productos estrella de Samsung, como sus teléfonos Galaxy.

Este nombramiento forma parte de una pequeña reorganización corporativa a la que se unen otras seis designaciones de presidentes y busca, según explica la empresa, animar al resto de las mujeres de la compañía a aspirar a puestos más altos.

Samsung es el mayor "chaebol" de Corea del Sur, nombre que reciben en coreano los grandes conglomerados cuya matriz y filiales son controladas por clanes familiares.

Estos grupos suelen ser criticados por su estructura de propiedad y control, así como de "accionariado circular", a través del cual, tres o más compañías establecen un marco de inversión cruzada en sus accionariados.

Esto teóricamente refuerza el control de los clanes familiares fundadores de estos grupos de empresas, minimiza la influencia real de juntas directivas y de accionistas y aumenta el valor nominal de los grupos sin que haya capital que cambie realmente de manos.