
Exportaciones ecuatorianas buscan crecer entre cautela global y nuevos mercados
El acuerdo con la UE ha sido el más exitoso y busca replicar ese impacto con nuevos convenios comerciales
El sector exportador ecuatoriano mantiene expectativas de expansión en mercados claves. El crecimiento no solo se concentra en bienes tradicionales, sino también en la exportación de servicios y conocimiento, se estimá que el crecimiento en el 2026 será de un dígito y no de dos como fue en el 2025. Así lo indicó Xavier Rosero, presidente de la Federació0n Ecuatoriana de Exportadores (Fedexpor) en una rueda de prensa en Guayaquil.
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En este último segmento, Ecuador ha logrado una diversificación relevante. Norteamérica se consolida como uno de los principales polos, con México funcionando como un centro de distribución de soluciones empresariales y tecnológicas que luego se encadenan hacia el mercado estadounidense. A esto se suma Europa, particularmente España, donde empresas ecuatorianas proveen servicios vinculados a eficiencia operativa, digitalización y soporte empresarial, aprovechando la afinidad cultural y los acuerdos de cooperación académica y profesional.
El modelo de exportación de servicios, además, no implica necesariamente migración de talento. En muchos casos se trata de prestación transfronteriza digital, donde el profesional permanece en Ecuador y entrega soluciones en línea. Esta modalidad facilita la inserción internacional y reduce costos, ampliando oportunidades para perfiles tecnológicos y especializados.
En cuanto al panorama general de exportaciones para 2026, el escenario es más cauteloso. La caída del precio del cacao por debajo de los 3.000 dólares la tonelada refleja una desaceleración de la demanda global. Las señales de enfriamiento ya se anticipaban desde finales de 2025, cuando indicadores de empleo y consumo en grandes economías comenzaron a mostrar debilidad. En este contexto, más la coyuntura de los aranceles de Estados Unidos y con Colombia si no se adoptan medidas adicionales, el crecimiento podría ubicarse entre 6 % y 7 %, como resultado inercial, explicó Rosero. Pero si se activan varias estrategias el crecimiento de las exportaciones del 2026 puede llegar al 10 %.
El riesgo radica en una sobreoferta global, en el caso del cacao. Con menor demanda internacional, los países exportadores compiten más en volumen que en precio, lo que presiona a la baja las cotizaciones. Además, competidores con monedas flexibles pueden devaluar para ganar competitividad, mientras Ecuador, dolarizado, no cuenta con esa herramienta.
El planteamiento del sector exportador
Frente a este entorno, el sector plantea una agenda de competitividad con dos frentes. En el externo, acelerar la aprobación y entrada en vigor de acuerdos comerciales con Canadá y Corea del Sur, avanzar con Emiratos Árabes Unidos y Panamá, y profundizar habilitaciones sanitarias en China. Se destaca que el acuerdo con la Unión Europea ha sido el más exitoso hasta ahora, no solo por el crecimiento exportador sino porque evitó la pérdida de preferencias arancelarias que Ecuador tenía bajo esquemas unilaterales.
En el frente interno, la seguridad se mantiene como el principal desafío estructural. El sector exportador destina entre 400 y 425 millones de dólares anuales a inversiones propias en seguridad, sin contar los sobrecostos por inspecciones repetidas de contenedores. Aunque los escáneres funcionan, el problema estaría en el modelo de gestión y en puntos vulnerables posteriores a la revisión inicial, donde se producirían contaminaciones de carga. Para enfrentar esta situación, se propone la creación de una Mesa Nacional de Seguridad de Exportaciones junto al Ministerio del Interior, que integre a puertos, armadores y autoridades en una estrategia coordinada.
Otro elemento crítico es el impacto del impuesto a la salida de divisas, cuya reciente modificación genera sobrecostos en cadenas como camarón, atún y brócoli. El sector evalúa la posibilidad de un esquema segmentado o medidas temporales de fomento mientras se revisan acuerdos con Estados Unidos y se fortalecen otros mercados.
Pese al contexto complejo, la meta de superar los 50.000 millones de dólares en exportaciones hacia 2030 sigue siendo considerada alcanzable, siempre que se corrijan las distorsiones internas y se acelere la agenda comercial externa. El potencial de demanda existe, aseguran los exportadores; el reto es sostener competitividad frente a rivales que operan con mayor flexibilidad de costos y monedas.
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