La bolsa, en la sombra de un mercado global de vanguardia

  Economía

La bolsa, en la sombra de un mercado global de vanguardia

El sector bursátil tiene tecnología obsoleta, del siglo XIX. Las casas de valores quieren un cambio. A la BVG le tomará año y medio o dos digitalizarse

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Fachada de la Bolsa de Valores de Guayaquil (BVG), ubicada en el Puerto Principal.Archivo / Expreso

El proceso de cambios en el mercado de valores (bolsas, sistema compensador -Decevale- y Superintendencia de Compañías) debe ser disruptivo. No puede haber medias tintas luego del colapso de credibilidad causado por los impagos como consecuencia principal de actos de corrupción en: casas de valores, calificadoras de riesgo, empresas auditoras, superintendencias, Banco Central y personas que estuvieron a cargo de la Bolsa de Valores de Guayaquil (BVG) y el Decevale, y que atraviesan procesos legales. 

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Los cambios que prepara la administración actual de la BVG han empezado, pero nada se hará de forma completa en el corto plazo. Ricardo Rivadeneira, presidente de la BVG, habló con Diario EXPRESO de aquello.

Casas de valores no inmiscuidas en actos irregulares persiguen un nuevo sistema de compensación que “mate a un muerto”, al Decevale; que digitalice todo el sistema operativo de la BVG y que saque a un jugador que también “está obsoleto”: la Superintendencia de Compañías.

Si vamos a cambiar -dice uno de sus representantes-, cambiemos para hacer las cosas diferentes; “esto que ha pasado con el Isspol nos saca de la desidia. Es necesaria una disrupción”. La Asamblea Nacional debe de arrancar el mercado de valores a la Superintendencia de Compañías y crear la Superintendencia de Mercado de Valores. “El nuevo regulador debe tener un presupuesto para tecnología”,    sostiene a EXPRESO uno de los representantes de las casas de valores.

En la Super de Compañías, si a alguien se le daña la computadora ese oficial debe traer la suya; tiene analistas de prospectos que hacen las cosas mal, reciben toda la data, pero esta no les sirve para nada porque no hay esquema de big data, small data o informes predictivos. Se toman mucho tiempo con una emisión y revisando una estructura; ellos tienen solo una meta: preparar el oficio de observación, no ayudar a que el cliente resuelva su financiamiento. Revisan a mano.

Para algunos responsables de las casas de valores, la bolsa, en cambio, debe caber en un teléfono. Se trata de una simple plataforma donde existan el comprador, el vendedor y que haya un resultado. Hoy, el Decevale tiene una súper estructura societaria y directiva, la que no es necesaria porque lo digital domina el mundo. (En el portal Investing se pueden ver todas las acciones del mercado, hasta de Venezuela, menos de Ecuador).

“La bolsa lo que debe ser es una plataforma de última generación, debe hacer inversiones más grandes en blockchain, y otras tecnologías, para eso no se requiere de un gran directorio”.

Buscan crear el nuevo Centro de Registro Bursátil. Un Decevale no es necesario ahora cuando hay tecnología de data, redes de transmisión. “Estamos en el siglo 21, la tecnología    siglo 19”.

Lo que debemos tener es una plataforma de desmaterialización del título, numerador de títulos, registro de libros de accionistas, asignación de títulos y custodia. Nada más. La compensación debe hacerla el que maneja el dinero: la banca. Esto requiere reformas legales.

A criterio de casas de valores debe haber un centro de asignación bursátil que debe funcionar como funcionan los botones de pago: se compra y se venden; el cliente tiene el poder de comprar en la plataforma y elegir el banco desde el cual va a compensar. El compensador solo recibe la confirmación de la compensación desde la banca. Nada más. La plata que sigue estando en la banca, en las cuentas del vendedor o comprador, ¿para qué le tenemos que entregar el dinero al Decevale, cuál es el objetivo?

Ricardo Rivadeneira señala que desde noviembre de 2020 la BVG ha tenido que atender “muchos frentes en este proceso, el principal, la reestructuración urgente de la bolsa y atender los pedidos relacionados al caso Isspol de los que han pasado por emisores que no han tenido un manejo correcto de facturas comerciales en los que no tiene nada que ver la bolsa”.

Ahora, dicen los administradores de la bolsa y del Decevale, fueron seleccionados por empresas auditoras del nivel de Price Waterhouse Cooper, de Deloitte.

“Hicimos una consultoría para lo que será la nueva plataforma de la bolsa”.    A través de un concurso se seleccionó a Price (PWC) en marzo de 2021 y esta nos acaba de entregar su diagnóstico y propuesta de lo que debemos hacer en tecnología,    viendo al futuro”.

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En los próximos meses se va a trabajar en eso, el cambio de la plataforma tecnológica va a tardar un año y medio o dos años. Eso nos va a permitir a futuro incorporar tecnologías nuevas que no nos causen problemas en el manejo tecnológico y que permitan procesos de integración tecnológica, a futuro, regionales.

Aplicaciones en líneas no las hay ahora, porque el software no es moderno, no se pueden tomar esas app para celulares, tecnologías en líneas o interconectarse con otras bolsas en el mundo.

  • LOS EFECTOS DEL PASADO

Entre enero y junio del año actual, la Bolsa de Valores de Guayaquil ha bajado su participación del total de negociaciones. En el semestre cayó al 48,29% en relación a la bolsa de Quito. Desde el 2011 hasta el 2021 el promedio de la bolsa guayaquileña fue del 55,90 %, pero en 2007 llegó al 67,36 %, según los registros históricos. Esto evidencia los efectos de la crisis actual.

  • ENTREVISTA A: SERGIO TORASSA. "LA FUSIÓN DEBE ESTAR EN EL RADAR"

Es profesor de Finanzas del IDE Bussines School y ha trabajado en el sector bancario privado ecuatoriano. Habla para EXPRESO sobre la unión posible de las bolsas de valores de Quito y Guayaquil, como los modelos dominantes en el mundo

La movilización del ahorro hacia la inversión empresarial se realiza a través de dos vías fundamentales: la intermediación bancaria y los mercados de capitales. Europa y Japón por un lado y los Estados Unidos por otro, representan los extremos de estos dos modelos. En la Eurozona existe desde siempre un elevado grado de bancarización. De hecho, entre el 70 % y el 80 % de la financiación ajena del sector corporativo es de procedencia bancaria. Acudir a los mercados de capitales y, en particular, al mercado de deuda corporativa, es la fórmula de financiación predominante en los Estados Unidos, donde la banca solo representa entre un 10 % y un 15 % del total de los recursos financieros ajenos entregados al sector empresarial. Es el preámbulo que hace  Torassa para hablar de la situación en Ecuador.

- ¿Qué sucede en el país?

- El modelo ecuatoriano es más próximo al europeo, constatándose una gradual y consistente pérdida de protagonismo de la financiación bursátil en estos últimos 15 años. Varias causas subyacen tras este comportamiento. Nuestras bolsas son muy pequeñas y pocas empresas han aprovechado las ventajas del fácil acceso a la financiación a largo plazo que estas proporcionan.

-¿Por qué sucede esto aquí?

Esta situación es consecuencia de una multiplicidad de razones, que tienen que ver tanto con el marco regulatorio como con la estructura de propiedad de nuestras compañías, la cultura de los empresarios, los incentivos tributarios, la ausencia de un buy-side potente más allá de unas pocas instituciones públicas.

- Se plantea la necesidad de unir en una sola, fusionar la BVG y la BVQ. ¿Es factible, práctico, viable y beneficioso?

- La consolidación de los mercados es una de las tendencias recientes de la industria de negociación de valores en el mundo. La fusión entre las bolsas ha sido la respuesta que muchos mercados han dado a la necesidad imperiosa de ganar tamaño y eficiencia operativa. Estos movimientos de concentración se produjeron primero entre los diferentes mercados e infraestructuras nacionales para posteriormente dar lugar a fusiones transnacionales e incluso intercontinentales. El caso español es paradigmático en ese sentido: las cuatro bolsas regionales ibéricas se aglutinaron en torno a BME, dando lugar a una bolsa de clase mundial. En mi opinión, las bolsas ecuatorianas no pueden abstraerse de este fenómeno. La radicación geográfica es lo de menos. Se trata de ser eficientes y mantenerse competitivos, adoptando las mejores prácticas de gobierno corporativo, de modo que nuestro mercado comience a estar en el radar de los grandes inversores internacionales.