Las duras decisiones de una guerra

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Las duras decisiones de una guerra

La muerte de miles de civiles, la destrucción de zonas urbanas y los apuros del conflicto generan debates en torno a las prioridades

Una treintena de mascotas acompañaron a los ecuatorianos en el segundo vuelo humanitario.
Una treintena de mascotas acompañaron a los ecuatorianos en el segundo vuelo humanitario.GUSTAVO GUAMAN / EXPRESO

El mundo en guerra ha sacado a la luz posturas y miradas contrapuestas. El pasado 3 de marzo, el ministro de Relaciones Exteriores, Juan Carlos Holguín, subió a redes un video en el que, casi como profesor, explicaba por qué no pudieron montarse todas las mascotas en el primer vuelo humanitario que llegó a Ecuador esta semana desde Ucrania.

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Pidió paciencia. Casi rogó comprensión. Dijo que como canciller lo que debía hacer era precautelar vidas humanas y entonces empezó el debate. Alguien respondió el tuit: “¿Qué clase de distopía estamos viviendo, en la que el canciller de un país tiene que salir a explicar por qué no van a subir a un hurón a un avión de rescate?”.

Es comprensible la postura de este usuario sorprendido. Los bombardeos en territorio ucraniano segaron la vida de 2.000 civiles en los primeros siete días de conflicto y se han difundido imágenes apocalípticas del corazón de la ciudad de Jarcov. A la desgracia se suma la desesperación de gente sin hogar y de decenas de familias en luto por la muerte de menores de edad.

FundaciónLa Asociación Casa lui Patrocle ha facilitado logística a familias de Ucrania que ingresan a Rumania acompañadas de animales, independientemente de su especie.

En medio del caos y del debate, una fundación animalista de Ecuador salió al frente con los reclamos de los derechos de los seres de cuatro patas. “Pedimos que haya un compromiso de que todos los animales regresen, ya son parte de la familia de estos chicos y a la familia no se la abandona”, le escribió al canciller.

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Teniendo en cuenta este choque de posturas, este Diario preguntó a los guayaquileños qué harían si se encontraran en Ucrania y tuvieran que elegir entre volver a su país en un vuelo humanitario, pero junto a su mascota o a uno de sus compatriotas, si tienen un cupo adicional a su favor. A decir de los consultados, es una encrucijada.

En cualquiera de los escenarios, advierten, no se trata de ser desalmados. “Dejar botada a mi mascota cuando hay disparos y muerte por todos lados... no, no me atrevería. Qué dura esta pregunta... Qué desesperación también para las familias que claman por un cupo para sus hijos o sus hermanos. De solo pensar, se me arruga el corazón”, expresó Eduardo Véliz.

El viernes llegaron a Ecuador los primeros 248 pasajeros de un total de 700 que viven en Ucrania y el Gobierno gestiona traer, además de tres mascotas (dos perros y un hurón). Lo previsto era que arriben ocho animales de compañía, de otro total de 80 que los ecuatorianos quieren que lleguen a territorio nacional, pero que antes deberán tener un certificado.

El avión aterrizó a las 10:27 de este 5 de marzo. Trajo consigo a 209 personas.

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Debido al proceso o las demoras para obtener ese documento, hay quienes aún no se embarcan en la nave o no saben de hecho si lo harán. ¿Es válido esperar cuando el conflicto no cesa y la vida de todos está en peligro? Para muchos de los consultados, sí.

Andreína Salcedo vive en Urdesa y al situarse en ese escenario es clara al decir que, de no conseguir un pase para su perro, un labrador de dos años, se quedaría en Ucrania. “Buscaría un refugio, haría todo por tener seguridad, pero retornar sola a casa no sería nunca una opción. No se trata de ser animalista, sino de un buen ser humano”, opinó.

Esperaría otro vuelo, pero no dejaría nunca a mi mascota. Velaría por su vida con la misma atención que lo hago con mi familia. Y es que ellas son eso, compañeros de vida.

Keila Manosalvas,

guayaquileña

Para esta entrega, EXPRESO además realizó una encuesta sobre una situación más extrema. “Está en la guerra. Tiene la oportunidad de ayudar a alguien en medio de un bombardeo, pero su mascota está en peligro también. Solo puede elegir una opción. ¿Qué hace?”, propone el debate. Participaron 473 personas. El 51 % de los encuestados se decidieron por ayudar a la otra persona y el 49 %, por salvar a la mascota.

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El antropólogo quiteño Andrés Yépez cree que estas polaridades responden a las nuevas narrativas de liberación animal y de justicia de interespecie que ganan espacio estos días.

“Son los discursos posmodernos los que equilibran la balanza del debate, cuando antes lo que se esperaba era una postura inclinada completamente a priorizar la vida humana”, explica el también fotógrafo.

Con el dolor del alma, el pase sería para el ecuatoriano, que acá tiene familia que llora por él. El escenario es difícil, no quisiera estar en la posición de mis compatriotas.

Allison Libardo,

guayaquileña

Alejandro Franco pertenece a los de la mayoría más uno a favor de salvar a un ser humano. “Es una decisión difícil, pero es lo correcto. La vida humana es la que debe priorizarse en una situación tan extrema como la que se propone”, dice.

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Hay quienes basándose en los protocolos de emergencia apuntan, como Franco, a que en determinadas situaciones “hay que hacerle un nudo al corazón y salvar a quien hay que salvar”. De allí que para Allison Libardo, también del Puerto Principal, la prioridad debe ser siempre la persona. “Me daría mucha, muchísima pena, dejar a mi mascota, pero me rompería el alma saber que hay una madre, padre, un abuelo que no pudo ver a su hijo porque no hubo más espacio porque ese espacio se lo di a mi perro. Es difícil. Es un tema crítico. La guerra es horrible”.

Felipe Huerta es un guayaquileño que tuvo la oportunidad de vivir en Kiev hace años. Comprende que exista esta polaridad. “El ser humano que ha convivido con una mascota y en situación de alejamiento de su círculo familiar en un país que no es el suyo, reconoce la entrañable presencia de su acompañante”, reflexiona.

Huerta es de los que creen que la vida debe respetarse y preservarse en todas sus manifestaciones y sostiene que la frialdad burocrática impone reglamentos de crasa indolencia. Esto aunque ayer el canciller aseguró que todos los animales viajarán con sus dueños.

En el arribo de ayer, en el que llegaron 209 personas, también vinieron 30 animales, informó el canciller, quien precisó que en los próximos días 121 compatriotas que salieron de la frontera se prepararán para el regreso la siguiente semana.