En dos avenidas del norte hay peligrosos cruces de peatones

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En dos avenidas del norte hay peligrosos cruces de peatones

El riesgo persiste en tramos de la Francisco de Orellana y la autopista Narcisa de Jesús. Usuarios insisten en la construcción de pasos peatonales elevados.

Dificultades. Los padres y alumnos que acuden a planteles de Mucho Lote 1 les toca correr para llegar a la otra vereda. Insisten en la construcción de un paso peatonal elevado.

Como si se tratara de una competencia atlética, decenas de personas apostadas en la avenida Francisco de Orellana, frente a la ciudadela Mucho Lote 1, esperan el silbato del agente de tránsito para prácticamente correr hacia el otro extremo. La escena se repite de lunes a viernes, desde las 06:30 hasta las 08:00, y desde las 12:30 hasta las 14:00.

Los principales protagonistas son alumnos y padres de familia de las unidades educativas República de Filipinas, César Andrade y Los Andes.

“Si con la presencia de los dos vigilantes, que permanecen unas tres horas, resulta complicado cruzar, imagínese el peligro al que nos exponemos cuando ellos se van”, manifiesta Leonela Cruz, mientras toma del brazo a su hijo de 10 años para acelerar el ritmo y avanzar al parterre central de esta arteria del norte de Guayaquil.

Por tratarse de una vía amplia y de alta carga vehicular, padres de familia consultados por Diario EXPRESO insisten en la construcción de un paso peatonal elevado en esta zona.

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“Hay conductores irresponsables que circulan a exceso de velocidad, en la noche especialmente. En ese horario no hay vigilantes”, comenta Isidro Bueno, habitante de Los Vergeles, quien espera el bus que lo lleva al centro de la ciudad.

El panorama se repite tres kilómetros más adelante, en el ingreso a Pascuales. La mayoría de peatones se dirige a industrias y ciudadelas cercanas.

“Para este sitio se anunciaron mejoras para beneficio del peatón, pero hasta el momento se concreta”, se queja José Guamán, quien labora en un local comercial de Pascuales.

Si bien en la autopista Narcisa de Jesús Martillo Morán se han construido pasos peatonales, transeúntes consideran que hay sectores que requieren mayor atención, por el peligro al cruzar la transitada arteria.

Uno de los tramos es la salida de Los Vergeles, donde en julio del 2017 murieron atropellados una mujer y un niño.

Personal de la Autoridad de Tránsito Municipal (ATM) permanece en el sector, incluso hay conos reflectivos, pero los moradores señalan que no es suficiente, por lo que también se adhieren al pedido de un paso peatonal elevado.

“Es imposible que todo el día permanezcan los agentes en el lugar. Se trata de una obra necesaria, antes de que ocurran más desgracias”, señaló Gregorio Rosado, habitante que afirmó que ha sido testigo de dos accidentes de tránsito.

Otro punto conflictivo de la autopista es cerca del nuevo puente que une Guayaquil con Samborondón. En el sitio hay dos pasos peatonales, pero el nuevo viaducto eliminó la zona segura para transeúntes que necesitan dirigirse a Sauces IV o a la segunda etapa de la cooperativa Juan Pablo II. Ayer no había allí agentes de tránsito.

Las personas deben avanzar por los carriles de servicio (laterales), donde circulan más de 1.500 automotores por hora; y por los de velocidad (centrales), que registra unos 3.500 carros.

Sobre este punto, Freddy Granda, jefe de Planificación de la ATM, indica que está proyectada la construcción de un puente peatonal cerca de la avenida José Luis Tamayo, a unos 300 metros de la segunda etapa de la cooperativa Juan Pablo II. “Luego del cambio de la administración municipal, solicitarán la reactivación del paso”.

Luis Lalama, director de Control de Tránsito, recuerda que en la autopista colocaron radares para controlar la velocidad y afirma que dotará de personal en el tramo de Sauces IV.

En el sector de Mucho Lote se proyecta un retorno a 300 metros del actual. Confía en que una menor distribución del tráfico vehicular facilite el cruce de peatones, hasta que se planifique un paso elevado.

Las dos importantes vías conectan a miles de conductores que van o vienen desde las ciudadelas del norte de Guayaquil, Samborondón y Daule.

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