Actualidad

Dos asaltos

La semana anterior, a las 11:45 a. m., caminando por la calle principal de Entre Ríos, sorpresivamente se puso a mi lado un sujeto de más o menos 30 años, con saco pero sin corbata, y me dijo: “siga caminando”.

Intenté protestar pero sentí un arma en mi cintura. Miré de reojo y el fulano, aparentemente tranquilo, me dijo: “dame la plata y tu cartera o te mato”. Tenía un arma de grueso calibre, similar a una que yo tuve en la década del 80.

Nervioso miré a mi alrededor. No existen policías. Solo unas pocas personas que cobran por los parquímetros. Saqué del bolsillo lo que tenía y se lo entregué. Me repitió: “siga caminando”. Cuando llegamos a la altura de un banco, creí encontrar un policía o un guardián que me ayudara. Nadie.

Temeroso de que se alterara y me disparase, mantuve la calma. Traté de conversar y le dije: “lo que me robas es para comprar en la botica”. Alterado me dijo : “dame el celular”. “No lo tengo. Lo dejé en reparación”. Sin aflojar el revólver me dijo: “¿Qué más tienes?”. “Nada”. No se percató de que tenía una cartera en un bolsillo trasero.

Mantuve la serenidad y visualicé su rostro y ropa. “No me mires”, me dijo agresivamente. “Sigue caminando”.

Ningún amigo o conocido. Nadie. Caminamos juntos como si fuéramos amigos. Mantuvo su arma. “¿Por qué me asaltas?”. “Tengo hambre”, me dijo. “No he comido en dos días. Me sacaron del trabajo igual que a otros compañeros”. Manteniendo yo la calma, le pregunté si había estudiado: “soy egresado de la Espol. Por falta de ingresos no he podido graduarme. Tengo un bebé y un compromiso”. Sorpresivamente, se metió el arma en la cintura atrás del pantalón y corrió a coger un bus.

Una semana antes, iba a un taller de mecánica automotriz en Huancavilca y Tungurahua. Un mozalbete hediondo a droga, blandiendo un cuchillo lo lanzó hacia mi rostro. ¡Gracias a Dios, logré esquivarlo! Pero metió su mano en mi bolsillo y me arranchó el celular y el dinero destinado a pagar en el taller.

Inseguridad. En ambos casos, entré en pánico.

colaboradores@granasa.com.ec