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Donald Trump se presenta con su cara amable

Donald Trump, durante la fiesta electoral organizada en el New York

El republicano Donald Trump, un polémico empresario sin experiencia política, ha conmocionado a medio Estados Unidos y al mundo entero al derrotar a la demócrata Hillary Clinton en las elecciones presidenciales de Estados Unidos.

Con el apoyo masivo de los estadounidenses blancos descontentos con las élites políticas y económicas, e inquietos por cambios demográficos acelerados, el nuevo residente de la Casa Blanca, un populista con un discurso xenófobo y antisistema, rompió los pronósticos de los sondeos y logró una victoria que aboca a su país a lo desconocido.

Ayer, en su estreno como presidente electo de EE. UU. dejó de lado su habitual tono incendiario y llamó a unir el país tras una dura campaña electoral.

“Ahora es el momento de que Estados Unidos cierre las heridas de la división”, declaró Trump en su primera comparecencia como vencedor, en un céntrico hotel de Nueva York.

Arropado por su familia sobre el escenario, el magnate tuvo palabras amables para su rival, la demócrata Hillary Clinton, a la que agradeció por llamarle para admitir su derrota y a la que felicitó por su duro trabajo durante la campaña y a lo largo de su carrera.

El republicano evitó los ataques y prefirió no mencionar sus propuestas más polémicas, como la inmigración, incluida la idea de construir un muro en la frontera con México.

Al contrario, con un tono muy presidencial, prometió buenas relaciones con otros países. Manifestó que será un “presidente para todos los estadounidenses” y quiso tender la mano a sus detractores.

“Les pido su orientación y su ayuda para que podamos trabajar juntos y unificar nuestro gran país”, les dijo.

Insistió en la promesa central de su campaña, el “Make America Great Again” (Hacer grande de nuevo a EE. UU.), que ayer lucían orgullosos en las ya clásicas gorras rojas muchos de los seguidores que le escuchaban en el hotel Hilton.

Tras su intervención, una lluvia de felicitaciones de parte de mandatarios y líderes mundiales cayó sobre el nuevo presidente estadounidense.

De parte de los demócratas, uno de los primeros en pronunciarse fue el presidente Barack Obama, quien prometió llevar a cabo una “transición pacífica” de poder, algo que, según dijo, es una de las “señas de identidad” de la democracia del país, pese a admitir que tiene “muy significativas diferencias” con su sucesor.

“Estamos todos en el mismo equipo. No somos republicanos o demócratas primero, sino americanos, patriotas y todos queremos lo mejor para nuestro país”, enfatizó. Según Obama, ese mismo mensaje fue el que escuchó de Trump cuando habló con él para felicitarlo e invitarlo a reunirse hoy con él en la Casa Blanca.

Acompañado por su vicepresidente, Joseph Biden, el mandatario deseó además que el que será su sucesor tenga éxito en su propósito de “unir y liderar” a Estados Unidos.

Al hablar sobre Clinton, que fue su secretaria de Estado durante cuatro años, le dio las gracias por su “extraordinaria vida” dedicada al “servicio público”. “No podría estar más orgulloso de ella”, añadió.

En las calles, ayer en la mañana, unas 35 mujeres se manifestaron en el centro de Miami para expresar su preocupación por la elección de un presidente “racista y misógino” en EE. UU. y subrayar que no permitirán “un liderazgo basado en el sexismo y el racismo”.

Anoche, las protestas alcanzaron varias ciudades, con miles de personas en Chicago, Filadelfia, Portland (Oregon), Seattle y otras.