SUSCRÍBETE
Diario Expreso Ecuador

Actualidad

Dolly y la clonacion, un hito sin descendencia

Escocia. La oveja envejeció prematuramente. Sufrió artritis y una enfermedad pulmonar, murió en 2003 y se encuentra en un museo.

Publicado por

Creado:

Actualizado:

En:

Cuando un 5 de julio hace 20 años nació Dolly, la oveja clonada, muchos saludaron la toma de control del ser humano sobre el ADN como anticipo de futuros avances, por ejemplo en materia de trasplante de órganos.

Otros en cambio temblaron ante el advenimiento de un mundo hecho de seres idénticos criados como piezas de repuesto. En realidad, nada de eso ocurrió.

La clonación humana, un proceso complejo, riesgoso y éticamente cuestionable, fue finalmente reemplazado por otras tecnologías como fuente de la medicina regenerativa.

“No produjo lo que se esperaba”, comenta Rosario Isasi, del Instituto de Bioética y Política Sanitaria de la Universidad de Miami.

“Hubo un momento de euforia: se pensó que finalmente seríamos capaces de comprender mejor los mecanismos de las enfermedades, usarlo como tratamiento para la infertilidad”, explicó. “No fue así”.

Dolly, la oveja más famosa del mundo, fue el primer mamífero clonado mediante una técnica denominada Transferencia Nuclear de Células Somáticas (TNCS).

Riesgo de escalada. Existe una oposición global a la reproducción de humanos por clonación. Aparte de las objeciones éticas y de derechos humanos a la creación de seres humanos como fotocopias, también hay un problema de seguridad.

Solo un puñado de animales clonados sobrevivieron al nacimiento, y muchos tuvieron problemas de salud.

Los expertos consideran que la oposición moral a la clonación como técnica de reproducción ha opacado en la opinión los beneficios potenciales de esta técnica en materia de medicina regenerativa.

Por lo general, la gente teme que los científicos no sean capaces de resistir a la tentación.

“Una vez que definen los límites de salvaguarda, no hay forma de desviarse hacia las aplicaciones reproductivas”, asegura sin embargo Isasi.

Aun así, mucha gente “teme que haya un desliz, que una cosa lleve a la otra, hasta que sucede algo malo. Esa es la principal preocupación que ha impedido el uso de la tecnología”.

Las inversiones en la investigación sobre clonación han mermado y pocos países -Bélgica, China, Israel, Japón, Corea del Sur, Gran Bretaña y Singapur- autorizan la creación de embriones con fines experimentales. En EE. UU. no es explícitamente ilegal.

En la clonación terapéutica, los científicos cosechan células madre a partir de un embrión en sus estadios iniciales o blastocito, un agregado de entre 100 y 200 células.

Orientar esas células hacia el desarrollo especializado de células hepáticas o sanguíneas, por ejemplo puede ayudar a curar ciertas enfermedades o a reparar órganos dañados.

Como son criadas a partir del propio ADN del paciente, se reduce drásticamente el riesgo de rechazo del trasplante.

Sin embargo, producir células madre de esta forma implica destruir embriones, otro dilema moral. Y aunque algunos científicos lograron crear células madre a partir de TNCS, ninguno logra hacer que se desarrollen como un órgano humano funcional.

tracking