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Sin direccion
Las economías más importantes del mundo andan sin acertar cómo recuperar su dinámica. Las políticas monetarias no están funcionando, el manejo de la tasa de interés para reactivar las economías, tampoco. Se quiere estimular algo de inflación por no convenir un estado de deflación, como hoy. La guerra de monedas para favorecer las exportaciones no ha funcionado. En la reunión del G20, China ofreció no devaluar más el yuan. Está por verse. Los bancos occidentales están vendiendo sus participaciones accionarias en bancos chinos, ven problemas en esa economía. La incertidumbre afecta a las bolsas de valores, donde los niveles de volatilidad son históricos; las fluctuaciones diarias del valor de las acciones transadas son alarmantes, se reflejan en el índice. No es anormal que en Shanghai, el Shcomp caiga 6 % y al día siguiente aumente 3 %.
Parecería que Europa ha adquirido el mal de Japón. Este país, desde la caída del índice Nikkei de su bolsa de valores, 1989, no logra regresar a lo que era; perdió su capacidad creativa que lo catapultó al mercado mundial con: Walkman, TV a color Trinitron, CD player y otros grandes inventos. Empresas como Sony tienen crecimiento vegetativo en ventas.
Europa no está sola. EE. UU. tiene sus propios problemas, no todos similares a los europeos. Hay un enfrentamiento político entre republicanos y demócratas que ya dura años, agravado por las órdenes ejecutivas del presidente Obama; actualmente se ha profundizado con el nombramiento que debe hacerse de un juez de la Corte Suprema de Justicia y las primarias presidenciales.
China y América Latina hacen noticias malas diariamente sobre el desempeño económico y los gobiernos no saben qué hacer para acabar con los problemas. La situación mundial empeora por el pesimismo del consumidor, hay poca demanda. Los periódicos y canales de televisión especializados en información económica y financiera publican noticias muy pesimistas y optimistas en la misma edición.
¿Confuso? ¿Se viene o no la recesión mundial? En Ecuador la baja productividad (sectores público y privado) es terrible debilidad económica.
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