El dia en que Paez echo raices

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El dia en que Paez echo raices

Fue un trabajo de jardinería. La confirmación del asambleísta Andrés Páez como binomio del candidato Guillermo Lasso por Compromiso Ecuador es el resultado de 15 largos y sigilosos meses de coqueteo político concretados el fin de semana último, en una

Gesto. Monge y Páez se abrazan. El nuevo número dos visitó a la directiva de CREO en Guayaquil para agradecerles.

Fue un trabajo de jardinería. La confirmación del asambleísta Andrés Páez como binomio del candidato Guillermo Lasso por Compromiso Ecuador es el resultado de 15 largos y sigilosos meses de coqueteo político concretados el fin de semana último, en una reunión en el exterior.

La primera vez que su nombre sonó en los altos círculos de CREO fue a mediados de 2015, antes de las protestas que frenaron la Ley de Herencias y derivaron luego en manifestaciones contra las enmiendas que imposibilitaron al presidente Rafael Correa presentarse a elecciones.

Por entonces Páez, asambleísta independiente impulsado por el movimiento de Lasso, era opositor activo en la calle. Y se perfilaba para el cargo, con alto respaldo en Quito.

La ola popular, sin embargo, terminó por arrastrarlo, como hombre formado en la Izquierda Democrática, a postergar los diálogos con CREO para anunciar, dos meses más tarde, una exploración de sus probabilidades presidenciales que incluyó tres reuniones con Álvaro Noboa y conversaciones menores con otros partidos; todas frustradas, según su círculo de trabajo cercano.

Pero Páez no es hombre de apuros. Fiel a su pasión por la jardinería, que pone en práctica durante los días libres, en las afueras de Quito, se dedicó con cautela a un trabajo en territorio. Sin prensa, sin tarimas y, según sus asesores, con una meta de 1.000 apretones de manos por día. Así, durante los cinco meses que antecedieron a su nominación. Y aunque nunca perdió contacto con CREO, especialmente con el presidente del partido, César Monge, no fue sino hasta hace cinco semanas que los diálogos retomaron el rumbo.

En ese momento las inquietudes cruzaban de lado y lado: a Lasso le preocupaba la intención presidencial de Páez, y a este el espacio que pudiera garantizarle un candidato rodeado por más de un centenar de actores políticos y compromisos asumidos con partidos nacionales y locales.

Mientras estas dudas se resolvían, CREO mantenía los radares de búsqueda encendidos en Quito, a la caza de un binomio con una larga lista de opciones que incluía desde catedráticos como Pablo Lucio Paredes y empresarios como Juan Carlos Holguín hasta uno de sus legisladores más activos en materia de fiscalización, Diego Salgado, confirmaron fuentes de la formación a este Diario.

Los colaboradores de Páez identifican como “clave” el mensaje de apoyo que este enviara al número uno de CREO, la semana anterior: un respaldo a la candidatura sin importar el fin de sus conversaciones.

Esas negociaciones, apuradas para un cierre el viernes por la tarde en Guayaquil, sentaron a Páez y Monge para afinar los detalles. Y los llevaron a abordar un avión hasta Estados Unidos, donde Lasso se encontraba el sábado, en una visita para conocer a su cuarta nieta, recién nacida. Allí sellaron el binomio oficializado ayer en Guayaquil.

Su adhesión a la campaña, en números del partido, podría representarles una recuperación significativa en las encuestas; pero, sobre todo, cubre los flancos flojos del candidato a Carondelet.

El equipo de Lasso lo describe como “más preocupado por gobernar que por hacer política” y el propio Monge reconoce como evidente que “Páez cubre un área tremendamente importante: la fiscalización, especialmente ahora que sale a la luz una corrupción grosera”.

A la trayectoria parlamentaria, insumo necesario para un Gobierno que enfrentará una Asamblea fraccionada, y el enfoque laboral de su experiencia como jurista, Páez suma una marca personal de confrontación que incluye denuncias de corrupción y la invitación a los golpes que recibiera del propio Correa. En pocas palabras, haciendo honor a la jardinería, es un binomio que no teme ensuciarse las manos.