Y... la deuda

  Actualidad

Y... la deuda

En estos tiempos, las secretarías de los establecimientos particulares de educación han sido visitadas por sinnúmero de padres que se acercan a retirar documentos de promoción del año lectivo anterior y que, ante la deuda acumulada, en algunos casos de los 10 meses completos, solo se remiten a citar disposiciones ministeriales por las que los papeles deben ser entregados.

Por si fuera poco, la rectora de un colegio religioso me indicaba que hasta su plantel se acercaron funcionarios del distrito correspondiente y de la Subsecretaría de Educación para conseguir que una estudiante, cuyo padre no había cancelado ni un centavo del año anterior, fuese nuevamente matriculada.

A veces junto a una frase irónica, a veces con una sonrisa de prepotencia con la que se jactan del amparo oficial, los padres reciben documentos y dicen simplemente adiós.

Las deudas por cobrar de los colegios privados en algunos casos son decenas de miles y llegan en otros, hasta cientos de miles de dólares, con lo que sin duda, aquellos responsables escondidos tras bastidores, que resultan serlo por esas declaraciones en las que se aúpa, instiga y propicia el no pago, estarán felices.

¿Pero quiénes son ellos? ¿Tras qué escritorios están? Ciertamente que en este punto nadie se salva: desde directores distritales hasta los más altos coturnos del ministerio, en algún momento durante el año lectivo, con una tras otra declaración, justificaban, solapaban y amparaban el incumplimiento de los padres de familia con sus responsabilidades previamente adquiridas.

Si el Ministerio de Educación, a través de sus voceros, a lo largo de todos sus niveles y en representación del Estado auspició, por decirlo así, el no pago de pensiones, de igual forma debería asumir las responsabilidades de sus actos y, así como se jacta de ser garante de la educación de los ecuatorianos, debería también en este caso garantizar el pago y hacerse responsable del mal imputado a terceros, que simplemente ejercían el derecho de vivir una vocación, de ejercer una profesión y de brindar un servicio.

colaboradores@granasa.com.ec