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La desobediencia en Quito impulsa a la organización barrial y parroquial

Las autoridades crean chats con los habitantes de las parroquias más afectadas. La venta informal es una preocupación constante

Los chats entre vecinos sirve para la denuncia de irregularidades.
Los chats entre vecinos sirve para la denuncia de irregularidades. KARINA DEFAS

El temor de nuevos contagios de coronavirus abunda en los barrios más afectados por la pandemia y en las parroquias rurales de Quito. El cambio al semáforo amarillo en la movilidad de la ciudad evidenció un crecimiento en los actos de desobediencia de las medidas de bioseguridad. ¿La alternativa? Ciudadanos y autoridades buscan difundir información y receptar denuncias de incumplimientos en chats de aplicaciones como WhatsApp.

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La Secretaría de Seguridad del Municipio de Quito inició con ese plan en la segunda parroquia más afectada por la enfermedad: Belisario Quevedo. Ahí se creó un chat entre líderes comunitarios para informar sobre medidas de seguridad para evitar que la pandemia se propague.

César Díaz, titular de esa cartera y quien encabeza el Comité de Operaciones de Emergencia (COE) cantonal, aseguró que la próxima semana se replicará esa estrategia en Chillogallo y en Calderón. Las dos parroquias sienten con más fuerza los efectos de la emergencia sanitaria, según los datos proporcionados por el Ministerio de Salud.

La iniciativa de la Secretaría de Seguridad no es la única. En Pomasqui, noroccidente de la capital, también se crearon chats comunitarios para compartir información y, sobre todo, enviar denuncias por infracciones a las normas de distanciamiento social.

Jaqueline Castro, presidenta de la Junta Parroquial de Pomasqui, admite que ese canal de comunicación ha dado buenos resultados porque se conoce de primera mano las necesidades de los barrios.

Desafortunadamente, reconoce, en muchos casos se puede hacer poco porque la capacidad de control no alcanza para todas las infracciones. La más frecuente: la venta ambulante y el uso del espacio público.

Pomasqui, como ejemplo, tiene cerca de 40.000 habitantes pero solo cuenta con 28 policías -en horarios rotativos- para controlar el cumplimiento de las disposiciones en semáforo amarillo de la movilidad. Algo complicado.

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Los datos oficiales muestran que Pomasqui tiene 66 casos confirmados. Un subregistro a decir de la autoridad que cree que hay más infectados pero que no se cuenta con las pruebas rápidas y PCR para determinar el número real de enfermos en la parroquia rural.

Castro, que es Covid-19 positivo, pide que la ciudadanía evite las aglomeraciones para hacer compras en la calle y utilice mascarilla de forma permanente. Admite que aunque hay varios incumplimientos, el uso de tapabocas si es casi total en su sector.