Descubren una extensa guia clandestina de agua

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Descubren una extensa guia clandestina de agua

El conducto que transportaba el líquido para el consumo humano de manera ilegal estaba enterrado a un metro de profundidad y partía desde el conducto principal que lleva el agua potable a la población de Prosperidad.

Irregularidad. El agua potable era almacenada para destinarla a los cultivos de seis fincas de la zona.

Técnicos de la Empresa de Agua Potable de la Península (Aguapen) descubrieron ayer la guía clandestina más grande que se haya encontrado en la provincia de Santa Elena. El recorrido de la tubería superior a los dos kilómetros culminaba en un enorme reservorio similar a los que esta institución tiene para distribuir el líquido a los cantones peninsulares.

El conducto que transportaba el líquido para el consumo humano de manera ilegal estaba enterrado a un metro de profundidad y partía desde el conducto principal que lleva el agua potable a la población de Prosperidad. Antes de llegar a las primeras viviendas había sido perforado el tubo y desde allí repartía a seis fincas asentadas a las afueras de la comuna.

Con el agua potable cosechaban papayas, guayabas, guanábanos y otros cultivos en grandes cantidades.

“Negocio redondo, no pagaban el líquido y producían durante todo el año, pero perjudicaban al poblado que siempre se quejaba de la baja presión que llegaba a sus hogares”, dijo la técnica Cinthya Mateus.

En principio un grupo de lugareños intentó reclamar a los funcionarios de Aguapen que junto a la Policía Nacional y a la Fiscalía participaron del operativo sorpresa.

“No estamos cometiendo ningún hecho grave, hay haciendas más grandes que hurtan agua y no les dicen nada”, manifestó un ciudadano que no quiso identificarse.

Daniel del Pezo, abogado de la entidad, indicó que el líquido para la agricultura no se potabiliza y los comuneros estaban mal utilizando el agua.

“Esto es penado por la ley y queremos saber los nombres de los dueños de estos predios”, exigió el jurisconsulto.

Al escuchar aquello los comuneros optaron por abandonar el lugar.

Juan Pablo Arévalo, fiscal de Santa Elena, advirtió que se investigará a quién pertenecen dichas fincas “porque alguien debe responder por el enorme perjuicio causado”.

Se presume que esta guía clandestina fue instalada hace diez años y habrían sido expertos quienes efectuaron las respectivas conexiones.

“Hicieron un trabajo técnico, hasta riego por goteo tenían conectado”, comentó otro de los técnicos de la empresa.