Audiencias. Tras rechazar la acción de protección, se celebró en Latacunga ayer la audiencia de formulación.

Otra decision judicial en la mira por la fuga de Patino

Fiscalía pide indagar el patrimonio de la jueza que desechó la orden de detención contra el excanciller. Está ya fuera del país. Ayer se dispuso prisión preventiva.

No era solo una amenaza. El 12 de abril, en la cadena internacional CNN, Ricardo Patiño lo dijo de frente y sin titubear: “Hay tanto abuso de derecho que yo sí tengo que pensar seriamente si me quedo en el país”. ¿Estuvo claro? Evidentemente no. Para la jueza de la Unidad Judicial Penal de Latacunga, Beatriz Benítez, esas palabras se las llevó el viento, y también el excanciller cuando huyó de Ecuador la tarde del miércoles rumbo a Perú. Con su nombre, se engrosa la lista de prófugos del correísmo: Fernando Alvarado, Carlos Ochoa, Carlos Pólit... y muchos más.

Acusado por el delito de instigación, la permanencia de Patiño en el país estaba en manos de Benítez. Pero no. Aún cuando la Fiscalía había solicitado la detención del exministro de Relaciones Exteriores para que ampliara su versión sobre el caso, hubo una decisión judicial que, según la fiscal general Diana Salazar, “contribuyó a que el proceso no se desarrollara como exige la ley”. Patiño quedó libre y Benítez, en la mira. Por eso desde la Fiscalía se pedirá que el Consejo de la Judicatura revise su actuación y que la Contraloría realice un análisis de su patrimonio.

Todo empezó en octubre de 2018, cuando Patiño apareció en un vídeo durante una convención política de su movimiento en Latacunga. Delante de un grupo de personas llamaba a la “resistencia combativa” y a “tomarse las instituciones públicas”. Discurso que no le sentó nada bien a Manuel Peñafiel Falconí, presidente de la Corte Nacional de Justicia Indígena, quien lo acusó de instigador, delito que se sanciona con pena privativa de seis meses a dos años... Y por eso ayer Patiño debía enfrentar dos audiencias en el Complejo Judicial de Latacunga.

Su ausencia era signo de malestar entre los comunicadores. A las 08:30 llegó Fernando Yávar, abogado del excanciller. Se sentó en la mesa que le correspondía en absoluto silencio. Aún ni siquiera llegaba la jueza Elizabeth Cedeño ni el fiscal de Cotopaxi Franklin Morocho. ¿Doctor Yávar, va a venir el señor Ricardo Patiño?, le preguntó una periodista. “Para esta audiencia no”, respondió. Y enmudeció otra vez hasta cuando se instaló la diligencia y le tocó su turno.

En esta audiencia, Yávar -a nombre de Patiño- pedía una acción de protección porque, según el abogado, el contenido del discurso fiscal con el que Morocho solicitó una audiencia de formulación de cargos contra el exministro de Relaciones Exteriores no “cumplía con el estándar de la Constitución para su motivación”. Más claro, argumentó que el requerimiento fiscal carecía de “hechos, elementos de convicción y medidas cautelares”. Con un pañuelo secándose el sudor de la cabeza, Morocho, en cambio, defendía el principio de oralidad: todo se sabrá en la próxima diligencia, a las 12:30, en el mismo Complejo Judicial y en la misma sala. Eso sí, ante un juez distinto.

Yávar decía que se “transgredió la garantía de la motivación; Morocho sostenía que es “falso” que se le dejó en total indefensión a Patiño; Yávar pedía que se aceptara la acción de protección; Moreno que no. Y así. A las 09:51 terminó la audiencia después de que la jueza desechara la acción de protección. Con este fallo, la formulación de cargos se tenía que realizar. Si Cedeño la aceptaba, entonces se suspendía. No pasó.

Se instaló la diligencia, que fue a puertas cerradas porque el delito tiene que ver con la seguridad del Estado, y entonces comenzó a circular la noticia: Patiño, que obviamente no había llegado tampoco a esta audiencia ni sus seguidores, había salido del país por la frontera terrestre sur. Lo confirmaron Juan Carlos Machuca, abogado denunciante; Manuel Peñafiel, presidente de la Corte Nacional de Justicia Indígena; y el fiscal Morocho, quien había solicitado al juez de la Unidad de Justicia Penal, Flavio Palomo, que ordenara la prisión preventiva para Patiño. Y así fue. 90 días instrucción fiscal y no solo eso, además se dispuso la orden de captura bajo la difusión roja de la Interpol.

Otro prófugo que quizás ya fue tanteando el terreno en otros países: desde agosto de 2017 viajó 11 veces, la mayoría a Venezuela, México, Bolivia, y por supuesto, a Perú. Su abogado Fernando Yávar ya planteó la apelación. Dijo también que su defendido no tenía orden de captura y que en la convención solo ejercía su derecho a la libre expresión en materia política. No hacía nada más.

LA FRASE

Hay tanta ilegalidad, tanto abuso del Derecho, que tengo que pensar seriamente si me quedo en el país.

Ricardo Patiño, excanciller de Ecuador (12/04/2019)

DATOS

Movimiento migratorio: Ricardo Patiño tuvo 11 viajes desde agosto de 2017. La mayoría a Venezuela, México, Perú y Bolivia.

Viajes en 2019: Entre febrero y marzo, estuvo dos veces en Venezuela. Su penúltimo viaje fue a México del 4 al 8 de abril.