
Una decision inesperada salva el ano a los seguros
Durante 10 meses, el sector de los seguros vio disminuir sus utilidades respecto a 2015. Enero, febrero, abril, mayo... Todos los meses, salvo marzo, las aseguradoras cerraron las cuentas finales en rojo.
Durante 10 meses, el sector de los seguros vio disminuir sus utilidades respecto a 2015. Enero, febrero, abril, mayo... Todos los meses, salvo marzo, las aseguradoras cerraron las cuentas finales en rojo. Y eso auguraba un año 2016, con terremoto de por medio y entre 500-600 millones de dólares en siniestros a pagar, sin beneficios. Hasta que llegó diciembre y la Junta Política y de Regulación Monetaria y Financiera decidió liberalizar una parte de las reservas que mantienen las compañías de seguros.
Lo que en noviembre eran tres millones de pérdidas en las utilidades respecto al mismo mes de 2015, en diciembre se convirtieron en 20 millones de ganancia en la cuenta de resultados. Pero no es consuelo. “Eso sirve para este año, pero el sector asegurador está estancado y los órganos de regulación tienen que pensar a largo plazo”, analiza Patricio Salas, presidente de la Federación Ecuatoriana de Empresas de Seguros. “No es el giro normal del negocio, no se han dado las ventas normales”, precisa sobre la decisión tomada por la Junta en diciembre.
Porque 2016 ha sido un mal año para el sector asegurador y, en eso, tiene más que ver la crisis económica que el terremoto de abril - del que, a octubre, se han pagado 290 millones de dólares en siniestros y del que sabremos una nueva cifra la próxima semana-, según Eduardo Peña, abogado y autor del estudiado manual de Derecho de Seguros. “El primer recorte que hace una familia cuando caen los ingresos es la prima de seguro. No se renuevan”, apunta y no se olvida de recordar el bajón de sector automotor.
Según su explicación, en la que coincide el presidente de Fedeseg, la caída de ventas de vehículos hace que no se vendan seguros -siendo el ramo más voluminoso- ya que los automóviles financiados a crédito llevan siempre aparejado un seguro en tanto se terminan de pagar las cuotas y si no hay ventas, no hay seguro.
Por esa misma razón, las primas netas emitidas experimentaron un repunte también en diciembre. El último mes del año, aupado por las ventas de vehículos ya libres de cupos de importación, el sector asegurador contrató con clientes casi 175 millones de dólares más en primas. Y eso permitió cerrar el ejercicio con una pérdida residual de 0,3 % (seis millones menos), mientras que en noviembre, la diferencia con 2015 era de 20 millones menos (un -1,8 %), una cifra considerable teniendo en cuenta que en el sector asegurador las utilidades suelen corresponder a un 3 % del total de ventas de primas.
Pese a la recuperación del último mes, al presidente del gremio tampoco le convencen las cifras. “Sí, es una pérdida pequeña, pero el mercado no crece. Ni siquiera en el índice inflacionario”, apunta Salas.
Sobre todo porque este año de estrechez, el gremio además debe contribuir con un porcentaje de las primas emitidas para nutrir un nuevo Fondo de Seguros. El viernes pasado, las compañías de seguros conocieron que el aporte de provisiones -que pretende servir de colchón para los asegurados si una compañía quiebra- rige con respecto al 2016. Y, por tanto, deberán aportar un promedio del 1 % de las primas de seguros vendidas ese año. La tarifa, explica Salas, tiene una parte fija y otra variable, en función de la calificación de riesgo de la compañía.
El representante del sector reclama por el impacto en el negocio que tiene este aporte si, tal y como está planteado, debe cumplirse con el pago para completar el fondo en dos o tres años. Los bancos, menciona como ejemplo, llevan 10 años aportando a sus reservas. Concluye, preocupado, que “es inequitativo y no solo afecta al sector sino también al consumidor, porque el costo del fondo se traslada a las primas y eso puede provocar la deserción del cliente”.