Nos debe importar la yihad

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Nos debe importar la yihad

Los atentados en Barcelona y en Cambrils, España, nos ponen nuevamente a pensar en la pertinencia que hechos como estos tienen para un ecuatoriano común, más allá de lo horrendo que significa la pérdida de vidas humanas. Al grito de ‘Alá es grande’ y cobijados por su interpretación del término yihad en el Corán, ciertos grupos extremistas, en especial ISIS, se han dado a la tarea de sembrar terror en Occidente. No existe consenso respecto del significado de yihad para los musulmanes. Para quienes interpretan el término de forma moderada, significa mejorar la calidad de vida de la sociedad y la lucha interna por alcanzar el bien; para otros, los extremistas, el único significado es la obligación que tiene cada musulmán de convertir a todo el mundo al islam, ya sea por la razón o la fuerza. Por algún motivo esta forma de pensar me recuerda el preciso momento en que el padre Vicente de Valverde, con un breviario en la mano, le exigió a Atahualpa en Cajamarca someterse al cristianismo; ya el resto lo conoce el lector. Parece imposible alguna forma de transigencia con el fanatismo, por tanto sería ingenuo pensar que la forma de resolver el problema será por el diálogo. Luce a la distancia que este es un problema de países europeos y gringos, pero no es así. Más allá del millón y medio de ecuatorianos que viven en Estados Unidos, muchos de ellos en el área de Nueva York, tenemos también otro medio millón viviendo en España. Ellos son vulnerables, pero también lo somos todos los ecuatorianos. Dependiendo del alcance del daño que realicen, podemos tener afectaciones en nuestro comercio exterior, si perjudican instalaciones navieras, cordones de transporte terrestre, y generaran dificultades en redes de comunicación. Esto no va a parar pronto y para aplacarlo se deberá recurrir a la tecnología, a la intromisión en la vida privada y la correspondencia de la gente, pero por sobre todo a la acción colectiva de vigilancia y delación. Se requiere también una acción abierta y visible de rechazo del mundo musulmán a los extremistas, no sea que la yihad tenga un solo significado.