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Como curas, pero casados
Tras catorce años desde la última ordenación, Guayaquil tiene nuevamente diáconos permanentes.

Tras catorce años desde la última ordenación, Guayaquil tiene nuevamente diáconos permanentes.
Son padres, esposos, médicos, abogados, ingenieros, profesores, pero sobre todo hombres de fe que, desde la adolescencia, han dado el todo por el todo cuando se trata de Dios.
Minutos antes de la ceremonia de ordenación, que se llevó a cabo ayer en la Catedral San Pedro Apóstol, los trece fieles recordaron el camino que los llevó hasta ahí.
Para ellos, la preparación empezó hace cinco años en el Seminario Mayor.
Ahí recibieron una instrucción similar a la que reciben los sacerdotes y que los dota con funciones como asistir en la entrega de sacramentos y promover la catequesis.
Sin embargo, el largo tiempo de estudio no fue un obstáculo, sino un testimonio al convencimiento de que esta era su misión.
Así lo indicó Raúl Velásquez, un abogado de 70 años. De joven soñaba con ser sacerdote, pero se enamoró y cambió la formación religiosa por las leyes. Sin embargo, nunca se alejó de la iglesia.
“Siempre me mantuve vinculado a la fe. Fui parte del tribunal eclesiástico, fui rector de un colegio de la Arquidiócesis de Guayaquil, siempre quise llevar la palabra”, comentó.
Con él concordó el Dr. Raymundo Pozo, de 67 años.
“Para mí, llevar la palabra de Dios siempre fue una misión. Doy charlas bíblicas, siempre he estado involucrado en la iglesia y me he dado tiempo para Dios a pesar de las ocupaciones. Soy médico del cuerpo, y ahora también del alma”, dijo.
Las familias son una parte vital del diaconado. Al puesto solo pueden optar varones ‘de fe probada’, según indica la iglesia y, de preferencia, casados. Pero para serlo, las esposas de estos deben dar su consentimiento ante el obispo.
Para Pozo eso no fue tan sencillo. “Al principio no lo aceptaban, pero al ver la firmeza en mi vocación decidieron apoyarme”.
Medardo Ángel Torres, en cambio, contó desde el inicio con la aprobación de su pareja.
“Nosotros juntos hemos hecho ministerio, nuestra fe se ha mantenido inquebrantable, siempre estuvo dándome aliento”, dice el docente de 52 años.
Los nuevos diáconos servirán a las parroquias San Miguel Arcángel, La Virgen de la Caridad del Cobre, Juan Bautista, Nuestra Señora del Cisne, Santísimo Rosario, Jesús el Gran Pastor, Nuestra Señora de la Nube, Nuestra Señora de la Elevación, Cristo Rey, San Miguel de la Dolorosa, Santa María Magdalena y Santa Teresita.