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El órgano es uno de los importantes patrimonios de Cuenca. / Jaime MarínJaime Marín

Cuenca atesora un órgano de fuelle de casi 300 años

El instrumento fue tocado en momentos cumbre de la historia del país Esta joya musical dejó de sonar hace más de 62 años

En la parte alta del interior y al lado derecho del Museo de Arte Religioso se halla un órgano de cuatro fuelles, reliquia musical con el cual se acompañaba a los coros durante las misas.

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Tiene 285 años y se ha convertido en el principal atractivo turístico y recuerdo religioso que data de los años 1600. “Es un instrumento histórico”, opinan algunos visitantes. Otros lo califican de una maravilla, mientras los guías del museo explican que “el fuelle era manipulado por tres personas a través de palancas que permitían inflar de aire para que se produzca el sonido”.

Fue el artesano Esteban Cardoso, nativo del cantón Oña, quien emplazó el órgano con piezas que fueron traídas desde Alemania, aunque las piezas de madera fueron construidas en Cuenca, según narra Esteban Segarra, director del museo.

El instrumento musical fue parte de los bienes de la Catedral Vieja, la segunda iglesia de Cuenca, tras su fundación, y que desde 1986 funciona como Museo de Arte Religioso, según la reseña del escritor Adolfo Parra, quien destaca que lamentablemente y por el paso de los años, ha dejado de funcionar sin que organismos se empeñen en recuperarlo.

De su lado, los cronistas de la ciudad, Antonio Lloret (+) y Juan Cordero, coinciden en señalar en sus escritos que este órgano fue considerado en su momento como de los más completos y perfectos.

Está construido por cientos de tubos de diversos tamaños, entre cinco centímetros y seis metros, para generar los sonidos, tanto agudos como graves.

Estos tubos se conectan a otro mayor que se comunica a una cámara de aire a presión, producido por cuatro fuelles, según se precisa en un documento del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC).

Cada tubo tiene una llave que cierra o abre para dar paso al aire, y así producir los sonidos. La llave se conecta de manera mecánica con un teclado, desde donde el organista interpreta las composiciones musicales con la ayuda de otras personas para activar los fuelles.

En la parte superior lleva cuatro oleografías, pinceladas sobre el mismo tablado y con molduras sobrepuestas, de madera frágil, cuya última restauración la realizaron los artesanos Aurelio Mosquera y Aurelio Guerrero en 1924. En la parte frontal se destaca la frase: “Este órgano se hizo siendo Cura Rector, el doctor Gregorio de Vicuña, y como mayordomo el Maestro de Campo Domingo González”.

Dentro del registro histórico de la Catedral Vieja (Museo de Arte Religioso) se cita que originalmente el órgano funcionó con el apoyo de siete personas. Luego de algunos cambios, cinco se encargaban de hacerlo sonar: 4 en los fuelles -dos a cada lado- y uno para el teclado.

Todo el viento producido es canalizado a la caja del órgano, mientras dos personas debían mover un sistema de palancas, y el organista en el teclado, permitía que el aire atrapado se libere, pase a los tubos y así se lleguen los sonidos.

El escritor Adolfo Parra señala que el uso del órgano consta en grandes recuerdos históricos de la capital azuaya, tanto durante la época colonial como en la republicana. Con ese instrumento se celebró la primera Misa Republicana, el 5 de noviembre de 1820, como ceremonia de la gran independencia de Cuenca. Dos años después, en febrero de 1822, se lo utilizó para una misa como parte de los preparativos de la Batalla del Pichincha, homenaje al Mariscal Antonio José Sucre y su Estado Mayor que entraron triunfantes en 1829 después de la Batalla del Portete. El último personaje en hacerlo funcionar y sonar para los cuencanos, es el canónigo Adolfo Elías Polo, quien a más de ser un notable tenor, era el director de la orquesta Catedrática, concluyó Parra. El órgano está ubicado en la parte alta, en un espacio destinado al coro.