Cuatro lecciones a domicilio que dejo ‘Inspira Ecuador’

  Actualidad

Cuatro lecciones a domicilio que dejo ‘Inspira Ecuador’

La inspiración llegó a Guayaquil, el jueves último, durante más de cinco horas en la sala más grande del Teatro Sánchez Aguilar, gracias a las historias de superación de cuatro personajes.

Conferencias. Uno de los ponentes fue Millán Ludeña, protagonista de la película ecuatoriana ‘From Core To Sun’.

La inspiración llegó a Guayaquil, el jueves último, durante más de cinco horas en la sala más grande del Teatro Sánchez Aguilar, gracias a las historias de superación de cuatro personajes.

El primero, uno de los mineros chilenos que permanecieron atrapados por 69 días dentro de una mina. El segundo, un guayaquileño “un poco loco” como el mismo se describe, pues muy pocos (y ningún ecuatoriano) se han atrevido a competir como él en la maratón más peligrosa del mundo y con el más alto porcentaje de muertos. La tercera, una quiteña que logró coronar el Everest sin oxígeno suplementario, la primera ecuatoriana y una de las únicas siete mujeres que lo han logrado. Y el cuarto, un plusmarquista de Ironman, británico y campeón del mundo de triatlón que se sometió a una “tortura medieval” para poder correr de nuevo tras una lesión en una de sus vértebras.

Ellos son Mario Sepúlveda, Millán Ludeña, Carla Pérez y Tim Don, respectivamente y fueron parte de ‘Inspira Ecuador’, un congreso que tuvo como fin hacer que las personas reciban la motivación que los conecte con su verdadero potencial y su capacidad para realizar grandes cosas.

Y es que nadie cree que puede lograrlo o superarlo mientras no conoce la historia de alguien que ya lo hizo. Precisamente esta fue la misión de cada uno de los conferencistas.

Sepúlveda, por ejemplo, nació en la pobreza absoluta, se educó por una beca que le dio un jefe cuando era barrendero, estuvo en peligro de muerte dentro de una mina durante 69 días y ahora recorre el mundo relatando su vida. ¿Para qué? “Para contagiarle a otros la idea de que todo se puede lograr trabajando en equipo y creyendo en que siempre se puede ser el mejor, no importa cómo: barriendo o siendo el gerente de la empresa”.

EXPRESO resumió las lecciones que dejaron estos cuatro personajes para que quienes no pudieron asistir al evento también puedan inspirarse.

Las lecciones

Mario Sepúlveda

Líder de los 33 mineros que quedaron atrapados en Chile, a 720 m de profundidad durante 69 días.

Mario pertenece a una familia con 22 hermanos y varios años de su vida tuvo que dormir con seis de ellos en una misma cama. Los problemas económicos siempre fueron parte del orden del día. Su primer trabajo fue de barrendero, en donde se propuso ser el mejor y esto le significó una beca de estudios. De este trabajo sacó una gran lección: “No hay jefe malo cuando el trabajador es bueno”. Luego la vida lo llevó a 720 metros de profundidad en una mina chilena, en donde estuvo atrapado junto a otros 32 mineros con pocas probabilidades de salir vivo. Ahí dentro decidió que se dedicaría a ser conferencista. ¿Por qué? Porque quiere compartir con el mundo que en las situaciones más difíciles hay seis claves para salir victoriosos: trabajar en equipo, tomar las riendas y darle un líder a ese equipo, ser leal y agradecido, tener fe, confiar en el amor y tomar buenas decisiones.

Millán Ludeña

Guayaquileño con dos Guinness World Record por llegar al sitio más profundo de la Tierra y al más cercano al sol.

Millán tiene dos frases que remueven consciencias: “Si el reto no te hace temblar las piernas, quizá no es lo suficiente grande para ti” y “la valentía disminuye cuando no la usamos”. Y no podemos no creerle al único ecuatoriano capaz de realizar las maratones más peligrosas del mundo, una en medio del desierto y otra en plena Antártida, además ganador de dos Guinness World Record por llegar al sitio más profundo de la Tierra y al más cercano al sol. Todos estos logros sin haber llevado una vida de deportista. De correr 5 kilómetros de pronto se vio obligado a correr 50 en una montaña y lo logró, ese día descubrió que “la vida se trata de retos”. Es así que Millán dejó tres lecciones importantes: las personas realmente crecemos cuando enfrentamos nuestros miedos, estar en desafío es lo que nos hace crecer y eso se logra con valor, y las medallas no son solo para los expertos.

Carla Pérez

Una de las siete mujeres en el mundo y la primera ecuatoriana que ha coronado el Everest, sin oxígeno suplementario.

Carla es la primera mujer ecuatoriana en coronar el Everest sin oxígeno. Montañista desde su infancia pero también buena alumna, mérito que le dio una maestría en Geología gracias a una beca. Los escasos recursos económicos de su familia no le habrían permitido ese nivel de estudios. Sin embargo, su sueño de llegar al Everest la obligaron a olvidarse de su profesión y rechazar un trabajo que mejoraría su bolsillo. La primera vez que intentó llegar (sí fueron dos) luego de 45 días y a 200 metros de la cúspide tuvo que descender para salvar sus dedos congelados y cargar con el peso de haber dejado todo por un sueño inconcluso. Se lamentó, descuidó su carrera, pero un día decidió volver a intentarlo... Ya sabrán que lo logró. Ella dejó una gran lección: todos los seres humanos tenemos una voluntad inquebrantable y únicamente la conocemos cuando estamos viviendo ratos difíciles.

Tim Don

Ironman. Deportista de alto nivel con múltiples medallas de oro y récords. Hoy lucha por regresar a su nivel físico tras un accidente.

La lección que nos dejó Tim Don es: Debes ser el mejor de los mejores, sin importar que ocurra y siempre hacer todo lo que se necesite, por más doloroso que sea, para lograrlo. Su historia nos deja claro que no solo predica este mantra, también lo practica. A sus 40 años se colocó, por tres meses, un halo con dos clavos de titanio en la parte posterior de la cabeza y dos más en la frente para fijar una circunferencia que le ayudaron a retomar la movilidad de su cuello y superar una rotura en su segunda vértebra cervical C2 producto de un atropellamiento mientras entrenaba. Este tratamiento que los doctores califican como una tortura medieval, no le permitía dormir más de 90 minutos seguidos y lo sometía a un constante dolor extremo, pero era el único que lo ayudaría a competir nuevamente. Lo hizo en la maratón de Boston, en abril y por si fuera poco, superó el tiempo que se puso de meta.