Cuatro horas estuvo al borde del edificio el hombre que intentó suicidarse en Quito

  Actualidad

Cuatro horas estuvo al borde del edificio el hombre que intentó suicidarse en Quito

El sujeto supuestamente agredió a su pareja previo al intento de suicidio. La víctima tenía cortes en la cara y fue llevada a una casa de salud.

INTENTO DE Suicidio
Muchas personas grababan al hombre mientras estaba parado en el borde de la terraza.KARINA DEFAS

Fueron cuatro horas de angustia... Un hombre amenazaba con lanzarse desde el décimo piso de un edificio situado en la calle Casanova, norte de Quito. Desde las 09:00 de este 23 de abril de 2022, se paró -con un cincel en la mano- en el borde de la terraza. Oficiales de la Policía y del Cuerpo de Bomberos llegaron al lugar para persuadirlo de que no se quitara la vida.

FRCvI5aXsAA2ddP

Un fallecido y dos heridos por la caída de un muro en La Pulida

Leer más

Mientras transcurrían los minutos, la gente de la zona se apostaba en las veredas para observar a aquel sujeto, de unos 45 años, que -pese al peligro- movía sus brazos, miraba al piso, se arrodillaba. Con el corazón en un hilo tenía no solo a los curiosos, sino también a los rescatistas.

Pero ¿por qué llegó allí? El comandante subrogante del Distrito Eugenio Espejo, Carlos Alberto Rubio, dijo que en la mañana recibieron una alerta del ECU-911 sobre un caso de violencia intrafamiliar. Es decir, aquel hombre que intentaba matarse previamente había atacado supuestamente a su pareja. La víctima tenía cortes en el cuero cabelludo y también en el rostro, confirmó.

A las 13:00, y luego de que el capitán Javier Delgado, negociador, lo convenciera de no suicidarse, el sujeto se bajó por una escalera y enseguida fue asistido por los equipos de rescate que ya lo esperaban.

Rubio añadió que fue puesto a órdenes de las autoridades y trasladado a la Unidad de Flagrancia. En cambio, la afectada ya había sido llevada a una casa de salud. “Sabemos que está estable y recuperándose”, concluyó el comandante.

Se acabó el relajo, el tránsito, que estaba pesado en la zona, se aligeró. Y los curiosos se fueron santiguando.