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La cruz
Agotado Dios de las inconsistencias de los humanos creados por Él -hace más de 2017 años- decidió enviar a su propio hijo con una misión clarísima de borrar con su trágica muerte en la cruz todos los pecados del mundo y, como se dice en la actualidad, poner el velocímetro en cero. Para llegar a ese momento, Jesús tuvo una estrategia clara que fue enseñarnos a amar a nuestros congéneres más allá de cualquier límite. Una estrategia fantástica de Dios para darnos una nueva oportunidad de vivir para el amor.
El papa Francisco dijo dos frases importantes esta semana. “Quien huye de la cruz, escapa de la resurrección” y “Jesús transforma nuestro pecado en perdón, nuestro miedo en confianza: en la cruz ha nacido y renace siempre nuestra esperanza”.
Que si Moreno está cumpliendo paso a paso su agenda de borrar a Rafael de nuestra vida cotidiana, es cierto, pero no es lo importante. Que si hay algo sospechoso en la frontera norte tras los atentados de los disidentes de las FARC contra un país pacífico como el nuestro, con secuestro de periodistas, es cierto, pero no es lo más importante. Que si las medidas económicas nos golpearán los bolsillos luego de la gran farra del gobierno de Rafael, es cierto, pero no es lo importante. Que si las vacaciones se terminan en la costa y no alcanza para comprar los útiles escolares, es cierto, pero no es lo importante. Que si por fin le pusieron una mordaza de advertencia al incómodo huésped de la embajada de Londres, es cierto, pero no es lo importante. Que si las dos Coreas se reunirán este abril para darnos un respiro de paz, es cierto, pero no es lo realmente importante.
Lo importante del Viernes Santo es la Cruz y la Iglesia que nació en ese día de su muerte y cómo a través del recuerdo de tanto sufrimiento podemos renacer y comprometernos a convertirnos en mejores seres humanos; a amar más a nuestras familias; a ser buenos ciudadanos y a estar más preocupados por el destino de este, nuestro país. Si somos capaces de hacerlo, entonces merecemos el domingo decir: ¡feliz Pascua de Resurrección!