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Junto a la cruz
Me preguntaba al inicio de esta semana, frente al desafío de escribir hoy Viernes Santo ¿Cómo se hace realidad el mensaje de salvación que conlleva la pasión de Jesús?, y una vez más, la respuesta me llegó de forma inesperada.
Me explicaré mejor: el martes pasado, en el capítulo de la serie “El Comandante”, la oposición venezolana discutía la constitución enviada por Chávez para referéndum, y se cuestionaba como problema principal, las personas que iban, con esas nuevas estructuras a juzgar, crear las leyes y gobernar, mi conclusión personal del diálogo fue, que muchas veces los problemas son los hombres mas no las estructuras. Esa mismo noche, leí un interesante artículo del Padre Paulino Toral en el que escribía: “Recordemos que Jesús no cambia las estructuras (lo político, lo económico, lo social), sino propone un cambio a las personas...preocupémonos por formar a los niños y adolescentes para que ellos y ellas -profundamente morales- cambien las estructuras ....”.
La formación a los más jóvenes, en valores y principios permite afrontar la vida de forma distinta, siendo esos ciudadanos morales y responsables que tanto se necesita, y no de aquellos que por un lado besan la mejilla de su amigo y por otro son capaces de venderlo por “treinta monedas de plata”, o ser quienes se lavan las manos indolentes e indiferentes a lo que ocurre a su alrededor, Jesús nos enseña el compromiso de ser esos cristianos responsables y solidarios en el mundo actual.
Hoy Viernes Santo, acompañemos a nuestro Señor en su camino hacia el Gólgota, a nuestra Madre en la soledad de la cruz y con ella acompañemos a todas esas víctimas de la injusticia, de la persecución, a las familias que han perdido la fe o quizás la fuerza de luchar y aquellos hermanos lejos de nosotros que no comparten nuestras creencias, pero que no podemos ser indiferentes a su lamento.
Finalmente recordemos, que la Pasión de Jesús se refleja en la historia de la vida de los pueblos, y aunque por nuestras acciones no seamos dignos de que Dios entre en nuestra casa, solo una palabra suya bastará para salvarnos.