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El crudo necesita marcapasos

El petróleo lleva dos años saliendo de la tierra a borbotones. Los países extractores de crudo han bombeado tantos barriles que han inundado el mercado y ahora necesitan un marcapasos que espese la producción.

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El petróleo lleva dos años saliendo de la tierra a borbotones. Los países extractores de crudo han bombeado tantos barriles que han inundado el mercado y ahora necesitan un marcapasos que espese la producción.

Por eso, se ha firmado un acuerdo entre los países exportadores de petróleo (OPEP), entre los que está Ecuador, para recortar el exceso en el suministro. Pero el ‘bypass’ de voluntades no ha dado los resultados esperados. La euforia de los primeros días, que llevaron el precio del crudo por encima de los 50 dólares con alzas de más del 5 %, ya ha perdido pulso. Ayer cerró a 50,44 dólares por barril y únicamente subió un 0,5 %.

Ni siquiera la revelación que hizo Rusia a inicios de semana para apoyar la menor extracción, ha servido para sostener los precios o la tendencia alcista. El problema está, según los analistas, en la aplicación del pacto. Por un lado, los países de la OPEP han sido históricamente incumplidores de las cuotas que se autoimponen. De hecho, las últimas cifras de la Agencia Internacional de la Energía reflejan un récord de producción entre los países miembros en septiembre, justo en vísperas de cerrar un acuerdo, cuyas cuotas serán determinadas en noviembre. Creció en 160.000 barriles al día hasta los 33,64 millones de barriles diarios que no se veían desde hace ocho años.

Es decir, en el mismo mes en que pactaban la congelación, bombearon más barriles a sabiendas de que las cuotas de reducción tomarían como referencia la extracción de los meses previos (agosto o septiembre).

En segundo lugar, el pacto que se ha masticado durante más de un año deja de ser tan relevante en el juego de la oferta y la demanda desde que otros operadores de petróleo, como los especialistas del fracking (que extraen crudo del esquisto, principalmente en Estados Unidos), se han adueñado de buena parte del mercado, reduciendo el peso de la OPEP.

“Las empresas de perforación estadounidenses, que son ágiles y veloces, le han quitado parte del poder a la OPEP”, dice Daniel Yergin, vicepresidente de IHS Markit y un experimentado observador del mercado. Así es que los analistas dudan de que la congelación de la producción de barriles pueda corregir el desequilibro de precios hasta mediados de 2017. No antes.

Entre tanto, las economías, como la ecuatoriana, tendrán que sostenerse otro año más con una pérdida notable de ingresos y con ajustes económicos. El país dejó de ingresar en venta de barriles 6.600 millones entre 2014 y 2015 y, para compensar, se aprobaron unas salvaguardias que limitaban las importaciones y encarecieron los productos de consumo.

Todos miran al precio del barril como origen de las dificultades y como esperanza a futuro. El pacto de la OPEP despejaría el horizonte, si las empresas rusas terminan por sumarse a la iniciativa y si los mismos miembros de la organización no lo boicotean. Tres de ellos tienen en su mano hacia dónde se inclinará la balanza, ya que Libia, Irán y Nigeria fueron eximidos de cumplir con la menor extracción.

Esa fue la clave para llegar al acuerdo, pero también la mayor amenaza interna. Los tres miembros han vivido conflictos o limitaciones de producción en los últimos años y se negaban a reducir ahora, en plena expansión, su renacimiento petrolero. La OPEP aceptó la excepción pero ya enfrenta, menos de un mes después de haber cifrado en 700.000 barriles la reducción (lo que equivale al 1 o 2 % del total de la OPEP), el anuncio de los tres países de que planean bombear volúmenes adicionales hasta sumar esa misma cantidad -700.000 barriles- por encima de los niveles de agosto.

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