Actualidad
Crece la deuda
Ya no importa tanto cuánto representa la deuda nacional en su relación con el Producto Interno Bruto del Ecuador. Y ello no ocurre exclusivamente en razón de la manipulación de las cifras, que cambia la manera de estimar qué es deuda cuando el porcentaje está por superar la barrera del 40 %. Con seguridad se continuará recurriendo a cuantos artificios hagan falta. El Gobierno ha perdido toda consideración y recato en cuanto a la administración de los escasos recursos con que ahora cuenta y no guarda el menor respeto por la gestión que cambiará de manos en pocas semanas.
Son (deberían ser) los potenciales nuevos presidentes quienes tendrían que evidenciar preocupación por los compromisos que deberán afrontar en los primeros días de su mandato, sin conocer, hasta ahora, cuál es la magnitud y quiénes son los acreedores fundamentales.
Está claro eso sí, y es lamentable, que una buena parte de los bonos emitidos tienen como comprador cautivo al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social. Esa situación pone en riesgo que en el futuro la institución pueda seguir cumpliendo con sus afiliados. Más aún cuando el volumen de lo emitido ha saltado, desde comienzos del presente año a febrero, esto es en un mes, de los 12.232 millones de dólares a 13.383 millones de dólares. No se conoce con claridad si esta emisión la adquirió el IESS o el Banco Central. En cuanto a está última entidad se da la “sui generis” condición de que los créditos que otorga no se consideran deuda porque su duración es menor a un año y son pagados a tiempo.
Por el estilo, haberse endeudado emitiendo bonos que pagan tasas de interés, para plazos de hasta ocho años, que van desde 1,9 % hasta 5,07 % , revela una voluntad de mantener financiado el gasto público a cualquier costo.
Mientras tanto, ni siquiera se cumple con obligaciones que deberían conceptuarse como sagradas: las atinentes a los fondos que permiten atender a la seguridad social de grupos especiales, como son los militares retirados, aunque también se ve sometido a demoras el personal en servicio activo, pese a estar al día en el pago de sus obligaciones.
Complicado viene el panorama económico. El factor magnitud de la deuda externa es uno de los más críticos. Transparentarlo, al menos, es un requerimiento que debe ser atendido sin dilatorias.