El Cpccs y el voto nulo

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El Cpccs y el voto nulo

La última encuesta de la que tenemos conocimiento a tres semanas y pico de ir a las urnas -porque para eso son las encuestas, para adelantarse a los resultados oficiales valorando la voluntad popular sobre candidatos y propuestas- anuncia que cerca del cincuenta por ciento de la población sufragante está dispuesta a anular su voto en lo que se refiere a la escogencia de los vocales ya permanentes del Consejo de Participación Ciudadana, mientras que apenas algo más del veinte por ciento está dispuesto a marcar la papeleta que le entregue el CNE con los nombres que son de su agrado para sustituir al equipo que con tanto acierto y entereza ha dirigido quien en su despreocupada juventud fuera un curuchupa ortodoxo, don Julio César Trujillo. Y el resto que fuera indagado por los encuestadores dicen que aún no han tomado decisión alguna o que el tema no les interesa un pepino.

Deben o pueden suponer los que no conocen al dedillo las leyes y normas electorales y constitucionales que esta manifestación de rechazo, si es que se logra la mayoría “anulatoria”, tras la verificación de los escrutinios, bastaría para que, de la misma manera que se borró para siempre a la tristemente célebre Superintendencia de Comunicación, también desaparezca del mapa de la función pública la institución que fuera creada en Montecristi por orden expresa del que sabemos, para quitarle competencias al poder Legislativo, sobre todo en lo que tiene que ver en la conformación de los organismos de control del Estado. Sin embargo, esta petición que ha venido haciendo buena parte de la población ecuatoriana para devolverle a la Asamblea Nacional lo suyo con la derogatoria de las funciones de los “cpcistas” no queda de golpe y porrazo sancionada con la simple anulación de los votos. Y es que deberá convocarse a una consulta popular o referendo’, aunque tengamos que gastar algunos millones de dólares más en la organización del nuevo evento comicial, para que el pueblo decida, final y legalmente, lo que se ha venido exigiendo desde que Lenín asumió el poder.

Por otra parte, las tan complicadas elecciones del 24, con más de 80 mil candidatos, se tornan más complejas ante tanto nombre desconocido, a lo que se suma el agregado del Cpccs’.