Por que la corrupcion importa

El papa Francisco ha dicho que la corrupción es “la gangrena de un pueblo”, el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, la ha definido como un “radicalizador” que “destruye la fe en la autoridad legítima”, y el primer ministro británico, David Cameron, como “uno de los mayores enemigos del progreso en nuestro tiempo”. La corrupción, en pocas palabras, es el abuso de la función pública para beneficio personal; una amenaza para el desarrollo, la dignidad humana y la seguridad global. En la cumbre anticorrupción que se llevará a cabo en Londres hoy, los líderes mundiales, representantes de empresas y de la sociedad civil tendrán una oportunidad crucial para actuar a partir de este reconocimiento de un delito que en las últimas décadas se ha vuelto cada vez más sofisticado, con efectos devastadores para el bienestar y la dignidad de infinidad de ciudadanos inocentes. Mientras estos ven a sus líderes enriquecerse a expensas de la población, cada vez se sienten más frustrados y enojados, lo que puede conducir al malestar civil y a un conflicto violento. Muchas crisis de seguridad internacionales hoy están arraigadas en esta dinámica. En lugares donde los funcionarios del Gobierno sacan provecho de su enriquecimiento e impunidad, los movimientos extremistas (talibanes, Boko Haram y Estado Islámico) explotan la furia de los ciudadanos. Por esto se debe combatir la corrupción, pero no está tan claro cómo. En cada caso específico, los gobiernos deben analizar el problema de manera más efectiva, mejorando la recopilación de inteligencia y datos. Como sostiene la experta en seguridad Sarah Chayes en Against Corruption (Contra la corrupción), la corrupción hoy es una práctica estructurada, el trabajo de redes sofisticadas no muy diferentes del crimen organizado. Los gobiernos deben estudiar estas actividades y sus consecuencias de la misma forma que estudian a organizaciones criminales o terroristas transnacionales. Los países donantes deben estructurar la asistencia de modo que mitigue los riesgos de corrupción, y los gobiernos receptores deben entender que el financiamiento se agotará si ellos siguen despilfarrándolo o robándolo (revelaciones recientes muestran abastecedores de sociedades ficticias o sobornos por parte de intermediarios, con gran parte de apalancamiento real en la industria financiera e inmobiliaria doméstica, en firmas de RR. PP. y legales que realzan la imagen de los cleptócratas, y en las universidades que educan a los hijos de estos s funcionarios y que les piden donaciones. La aplicación de la Ley de Organizaciones Corruptas e Influenciadas por Actividades Ilegales de EE. UU. (RICO- su sigla en inglés) para imputar a funcionarios de la FIFA, organismo rector del fútbol internacional, muestra que poner la mira en proveedores de servicios occidentales puede frenar la corrupción entre funcionarios extranjeros. Otra herramienta importante en la lucha contra la corrupción será la innovación tecnológica, que puede reducir las oportunidades de cometer delitos, empoderar a los ciudadanos para denunciar prácticas ilegales y mejorar la transparencia y la responsabilidad del Gobierno, cuando se combina con reformas políticas inteligentes.

Project Syndicate