La corrupcion que se generalizo

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La corrupcion que se generalizo

$ 33,5 millones de dólares habría entregado la constructora Odebrecht en coimas a funcionarios del gobierno anterior.

Referencial. Uno de los casos denunciados en el régimen de Correa fue el de su exministro del Deporte Raúl Carrión.

Investigados, enjuiciados, sentenciados, presos o fugados. Ni bien terminó el gobierno del expresidente Rafael Correa, los casos de corrupción estallaron alcanzando a exfuncionarios y al propio Correa, investigado por asociación ilícita y plagio del político Fernando Balda.

Lo que fue proclamado como ‘casos aislados’ de corrupción se generalizó ni bien Correa dejó el poder. En la Fiscalía se multiplicaron los expedientes por peculado, lavado de activos, enriquecimiento ilícito, cohecho, asociación ilícita, plagio, delincuencia organizada, entre otros cargos.

Entre los señalados están el exvicepresidente Jorge Glas, preso en la cárcel 4 de Quito desde el 2 de octubre de 2017. Recibió una condena de seis años de cárcel por asociación ilícita en la trama de sobornos de Odebrecht.

En abril Alecksey Mosquera, exministro de Electricidad de Correa, recibió cinco años de prisión por lavado de activos, también en el caso Odebrecht. Fue el primer detenido por las coimas de la constructora.

Se suman Carlos Pareja Yannuzzelli, exgerente de Refinación y exministro de Hidrocarburos, involucrado en cohecho, enriquecimiento ilícito y peculado por corrupción en Petroecuador. El martes 23 de octubre continuará su juzgamiento por este último delito.

Los exgerentes de Petroecuador Álex Bravo y Marco Calvopiña también fueron investigados, juzgados y sentenciados por corrupción en la estatal petrolera. Ellos están detenidos.

Las sospechas alcanzaron además a otros exfuncionarios. Algunos se refugiaron en España o Estados Unidos y otros tienen paradero desconocido.

Por ejemplo, el excontralor del correísmo Carlos Pólit, quien tiene un llamado a juicio por asociación ilícita y una sentencia por concusión en el caso Odebrecht, está radicado en Miami, Estados Unidos.

Wálter Solís, exsecretario del Agua y otros, fueron llamados a juicio por peculado el pasado 10 de septiembre. La fecha del juicio aún no se ha definido, pero ya se conformó el tribunal que los juzgará. Está integrado por Silvia Sánchez (ponente), Miguel Jurado y Daniella Camacho. Solís tiene paradero desconocido.

Otro exfuncionario del correísmo al que la Fiscalía señala por corrupción es Ramiro González, exministro de Industrias. Él está llamado a juicio por tráfico de influencias junto con su excolaboradora María Sol Larrea. González huyó del país. En agosto fue visto en Lima, Perú. El juicio que se desarrollará el 26 de octubre a las 08:30 para tres personas se suspendió para González.

El exsecretario de Comunicación Fernando Alvarado es investigado por peculado tras un informe de Contraloría que establece indicios de responsabilidad penal. La instrucción del caso vence el 5 de noviembre. Alvarado se presenta cada 15 días en la Corte de Guayas, tiene dispositivo electrónico y no puede salir del país.

Jorge Acosta, abogado y expresidente del ex Tribunal Supremo Electoral (TSE), explica que el gobierno de Correa se dedicó a focalizar la corrupción. Señala que “apenas se fueron quienes gobernaban comenzaron a salir por todos los lados los focos de corrupción”.

Según Acosta, eso demuestra claramente que el sistema montado por el anterior gobierno “mantenía represadas las fuentes de información con respecto a los casos efectivamente ocurridos, que no son pocos”.

Indica que la presunción de la cantidad a la que asciende el monto de la corrupción “es escandalosa y nos dice que estuvo en todo lado y a todo nivel”. Por cada funcionario de alto rango procesado existirían al menos 20 que deben ser investigados, destaca. Según los cálculos de la Comisión Anticorrupción, en el gobierno de Correa se dieron “59.000 millones de dólares en contrataciones a dedo”, informa Jorge Rodríguez, uno de los miembros del grupo.

Los sospechosos

Rafael Correa

55 años

Expresidente

Fue vinculado al caso del intento de secuestro del político Fernando Balda. El próximo 23 de octubre la jueza Daniella Camacho decidirá si lo llama o no a juicio.

Jorge Glas

49 años

Exvicepresidente

En diciembre del 2017 fue sentenciado a seis años de cárcel por asociación ilícita en la trama de corrupción de Odebrecht. Está recluido en la cárcel 4 de Quito.

Carlos Pareja

68 años

Exministro de Hidrocarburos

Tiene tres sentencias por casos de corrupción en Petroecuador. En agosto de 2017 regresó al país y firmó un acuerdo de cooperación eficaz con la Fiscalía.

Wálter Solís

56 años

Exsecretario del Agua

Está llamado a juicio por peculado en el pago de honorarios a particulares con fondos públicos. El paradero del también exministro de Transporte es incierto desde 2017.

Fernando Alvarado

Exsecretario de Comunicación

La Contraloría hizo una auditoría a su gestión y emitió 11 informes con indicios de responsabilidad penal. Tiene investigaciones por presunto peculado y lavado de activos.

Miles de millones de dólares en perjuicio

Alrededor de 70.000 millones de dólares representa el perjuicio al Estado durante el anterior gobierno.

Las estimaciones son de la Comisión ciudadana Anticorrupción. De esa cifra, 35.000 millones serían por corrupción y 35.000 millones por el mal manejo en la adjudicación de obras.

Jorge Rodríguez, miembro de esta comisión, recuerda que el segundo eje de la Revolución Ciudadana, liderada por el expresidente Rafael Correa, era el combate a la corrupción.

“Ese fue uno de los caramelos para embobar a los votantes que en las elecciones votan por el que mejores cosas ofrece”, sostiene.

Dice que esa era una filosofía que sirvió para ganar las elecciones, pero que en la realidad no fue aplicada.

Menciona que hubo una explosión de la obra pública en la que se eliminó la estructura jurídica anterior “para efectos de tener más rápido las ganancias y más facilidad en contratación”, que representó 59.000 millones de dólares.

Rodríguez esperaba que la Fiscalía investigue las denuncias de corrupción, pero afirma que ya ha perdido la fe porque los casos avanzan con lentitud.