La corrupcion copa la agenda de los 100 dias de Moreno

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La corrupcion copa la agenda de los 100 dias de Moreno

Las investigaciones por irregularidades marcan el arranque del gobierno. En temas económicos faltan todavía definiciones según políticos y analistas.

Presidente de la República Lenín Moreno

Un arranque de gestión marcado por rupturas e indagaciones de corrupción. Lenín Moreno cumple su primer trimestre al frente del Gobierno con altos niveles de aceptación ciudadana, pero también bajo la sensación de que hacen falta definiciones.

Aunque ha intentado mantenerse al margen, lo cierto es que las investigaciones de corrupción que lleva adelante la Fiscalía en contra de varios exfuncionarios del anterior gobierno y de su propio vicepresidente, Jorge Glas, han copado la agenda del régimen que se apresta a cumplir, el jueves, sus 100 primeros días de gestión.

Justamente, sus críticas a los supuestos actos irregulares cometidos en la década pasada han provocado que al interior del movimiento oficialista, Alianza PAIS, haya una ruptura entre los máximos líderes.

En estos primeros cien días, el país ha acudido a una ‘guerra’ de declaraciones y escritos en redes sociales que involucran a Moreno, al expresidente Rafael Correa y a Glas, quien será vinculado a una investigación por asociación ilícita dentro de la trama de corrupción de la constructora brasileña Odebrecht en el país.

Pese a lo álgido de la confrontación, Moreno ha logrado capitalizar este momento político. Al menos tres encuestas, realizadas a propósito de estos 100 días, ubican sus niveles de aceptación y credibilidad entre el 75 % y el 85 % (ver gráfico).

Blasco Peñaherrera, director de la encuestadora Market, dijo que “estos son porcentajes de arranque que no se vieron ni con su predecesor ni con ningún otro presidente de épocas recientes. El presidente Moreno tiene que aprovechar ese apoyo para empezar a concretar sus propuestas”.

En medio de la azarosa disputa interna en PAIS y las revelaciones de corrupción que a diario impactan a los ecuatorianos, el primer mandatario se ha dado tiempo, desde el 24 de mayo pasado, para mostrar su rostro amable y sentarse a conversar con las corrientes políticas y de pensamiento más diversas, como la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie) que se opuso casi desde el inicio a la denominada revolución ciudadana.

De esas mesas de diálogo se espera que salgan acuerdos y definiciones. En el caso de los indígenas han logrado que se indulte a personas que fueron procesadas por participar en protestas sociales. Sin embargo, para el presidente de la Conaie, Jorge Herrera, este es apenas un comienzo.

En el área económica es quizás en donde más inquietudes se generan ante la falta de decisiones tomadas por el Ejecutivo. Si bien, Moreno se motivó a revelar las “difíciles” cifras económicas que heredó de Correa, todavía no hay indicios claros de las medidas que tomará para hacer frente a la situación.

El excandidato a la presidencia por el movimiento CREO, Guillermo Lasso, hizo pública una carta en la que reconocía que la actitud de Moreno era de apertura, pero también cuestionaba las pocas definiciones en materia económica. “Necesitamos una reforma tributaria que aliviane la pesada carga de impuestos que tanto daño hacen a nuestra economía”, expresó Lasso.

Por lo pronto, Moreno empezó un plan de austeridad que incluye la reducción de salarios para altos cargos del aparato estatal y la venta de bienes: como uno de los aviones presidenciales, carros de alta gama y bienes inmuebles en poder del Estado.