Correa, la sabatina por la supremacia

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Correa, la sabatina por la supremacia

En pie de lucha. El presidente Rafael Correa mantiene su posición en la guerra conceptual y jurídica que se ha abierto con los militares: quién está arriba de la cadena de mando.

Autoridad. El presidente Rafael Correa, durante el enlace ciudadano de ayer, desde Puéllaro, Pichincha.

En pie de lucha. El presidente Rafael Correa mantiene su posición en la guerra conceptual y jurídica que se ha abierto con los militares: quién está arriba de la cadena de mando.

Es una cuestión de honor, porque el honor se ha convertido en el principal tema del monólogo presidencial. Y vale para todos por igual.

Los ciudadanos

1. El jefe de Estado ha empezado por despachar las críticas reavivadas por sus acciones contra aquellos que, dice, lo han ofendido. En el primero de los espacios dedicados al tema, se tomó tiempo para rememorar a aquellos que, en el paso de la caravana, le lanzaron un papel, le gritaron insultos o le mostraron el dedo medio y, después, fueron detenidos. Correa lo justifica. Porque para él “es eso lo que está en juego en las próximas elecciones: si quieren un mequetrefe que se deje insultar o un presidente que haga respetar su cargo de presidente”, dijo. Eso es lo más importante a tener en cuenta en 2017, a su juicio.

Los AVC

2. Calentando el camino para responder nuevamente a la judicializada carta del capitán Edwin Ortega, el presidente quiso desvirtuar las críticas por haberse rodeado de subversivos de Alfaro Vive Carajo (AVC). Rememorando los atropellos a los derechos humanos que estos sufrieron, aunque sin entrar en detalles de la lista de acusaciones contra las acciones firmadas por los AVC, dijo que “esa gente tiene todo mi respeto. Tal vez no comparto sus mecanismos, pero sí sus ideas”. Y remarcó el tal vez.

Los militares

3. El plato fuerte ha vuelto a ser la pugna con los uniformados. Aferrado a la carta privada del capitán Ortega que el presidente hizo pública, Correa, punto por punto, replicó todas las líneas que considera ofensivas. Allí estaban entonces las críticas al manejo del Issfa, de los hospitales militares, de la remoción de la cúpula militar y otras acciones que, a criterio del presidente, constituyen “una ofensa a lo Diego Oquendo”: palabras “bonitas” que le resultan insultantes. Dejó en claro que su postura no cambiará. Que no tolerará este tipo de actitudes en las filas militares. Y, por si quedaban dudas, reivindicó la condición de “comandante en jefe”. Una definición directamente leída de Wikipedia ante la ausencia del término en la Constitución.

En todo caso, si estas críticas en forma epistolar reflejan el pensamiento del marino que las firmó, dijo, “debió haberse quedado callado”.

Los políticos

4. En la sabatina por el honor, Correa no dejó fuera a los políticos. Ni ecuatorianos ni extranjeros.

El presidente hizo una comparación sobre la resolución del Senado brasileño, que destituyó a Dilma Rousseff por crímenes de responsabilidad, y las coaliciones de oposición en Ecuador: La Unidad y Compromiso Ecuador. A estas las calificó como “vergüenza” por sentar en la misma mesa a políticos de izquierda y derecha.

A su criterio, el caso brasileño anticipa “la traición” a la que son susceptibles estas coaliciones. Y, como moraleja, visibilizó “la importancia del vicepresidente”.

LOS PUNTILLAZOS

- Ley de Cultura.

El presidente anunció que en los próximos días enviará a la Asamblea Nacional, con mayoría oficialista, el proyecto de Ley de Cultura, un mandato constitucional pendiente.

- Firma de límites.

El próximo jueves y viernes Correa se reunirá con sus homólogos de Colombia y Costa Rica, en las islas Galápagos, para celebrar la definición de los límites marítimos del país.

- Crisis.

El presidente volvió a negar que el país esté en crisis. Aunque anunció que “será difícil recuperarnos, pero no imposible”.